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Belleza y bienestar
Auriculoterapia
Dolores musculares, trastornos menstruales, sobrepeso, estrés, depresión..., son algunos de los problemas que pueden tratarse con la auriculoterapia. Te explicamos en qué consiste y sus principales beneficios.
Escrito por Laura Saiz, Periodista especializada en deporte, belleza y bienestar

Qué es la auriculoterapia

El cuerpo se desequilibra y aparecen dolores y molestias que disminuyen nuestra calidad de vida. El frenético ritmo diario genera ansiedad y es una de las causas de los problemas de salud y los trastornos emocionales, pero no es la única razón para encontrarse mal, y esto bien lo saben en China, donde hace siglos, en una época en que no se vivía sometido al estrés, ya desarrollaron cientos de técnicas para mejorar la salud y el bienestar. Una de ellas es la auriculoterapia, que trata de resolver de forma indolora un gran número de los males que nos acechan.

La auriculoterapia tiene los mismos principios médicos que la acupuntura, pero se centra únicamente en la oreja y en la cartografía auricular. Mediante el uso de microesferas magnéticas pegadas con parches a la oreja, o mediante micromasajes, se trata de estimular las zonas reflejas de la oreja para que repercuta en la parte del cuerpo que nos interesa. Gracias a los impulsos nerviosos se consigue que la señal llegue desde el pabellón auricular a otras zonas del organismo y, de esta manera, se mitiga el problema por el que se ha acudido a la consulta del especialista.

Gracias a la auriculoterapia se pueden diagnosticar un gran número de trastornos orgánicos debido al reflejo que se da en la oreja. Por esto se considera a esta terapia no sólo como una forma de solucionar problemas, sino también como un eficaz método de diagnóstico.

Orígenes de la auriculoterapia

Esta terapia ancestral tiene su origen en la prolífica medicina china, cuyos expertos descubrieron que mediante la estimulación de algunos puntos de la oreja se trataban diversos problemas de salud, tanto física como mental. Poco después, en la Grecia clásica, se empezó a estudiar la relación entre esta terapia y los problemas sexuales y de la menstruación.

Hasta 20 siglos después no se empezó a reutilizar esta técnica en Occidente para tratar problemas de ciática y dolores bucales. Esta evolución fue muy lenta hasta la década de los 50 del siglo pasado, cuando el médico francés Paul Nogier empezó a tratar a sus pacientes que padecían ciática según la forma efectiva que había visto hacer a una curandera. A partir de ahí, este especialista se dedicó al estudio de la auriculoterapia, actualizando y difundiendo este método entre muchos compañeros de profesión.

Aunque los resultados de la técnica eran notables, existían muchas críticas por la falta de bases científicas del proceso, aunque esto terminó cuando el doctor Jacques Niboyet creó una máquina que era capaz de encontrar los puntos de mayor energía en la oreja que estaban relacionados con la patología del paciente; así se empezó a considerar que se trataba de una terapia objetiva y fiable.

Desde entonces, el trabajo estuvo encaminado a crear un mapa auricular donde se concretasen los puntos de la oreja y con qué parte del cuerpo están relacionados, además de mejorar y explorar diversas técnicas de estimulación como la magnética, los ultrasonidos, químicas e, incluso, lumínicas.

Actualizado: 29 de Marzo de 2017

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'Fuente: 'Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE)''