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Belleza y bienestar
Cúrcuma
Ingrediente insustituible del curry, la cúrcuma es más que una especia aromática, ya que ayuda a cuidar el corazón, el hígado y las articulaciones, y representa una prometedora esperanza en la lucha contra el cáncer.
Escrito por Jordi Cebrián, Periodista especializado en plantas medicinales

Qué es la cúrcuma y principios activos

Cúrcuma

La cúrcuma pertenece a la misma familia que el jengibre.

La cúrcuma es sin duda una de las especias más apreciadas, elemento imprescindible de la cocina india, ingrediente central del curry, la prodigiosa mezcla de especias que aromatiza tantos y tantos guisos de la cocina oriental. Tiene un sabor intenso, algo amargo, picante –que a algunos les recuerda a la mostaza–, y un color amarillo dorado que hace de ella un condimento perfectamente identificable.

La cúrcuma en la India está íntimamente ligada a diversos rituales de profundo arraigo social. Se considera un símbolo de salud y de prosperidad, así como un purificador físico y espiritual. En la tradición hindú es costumbre, sobre todo en las mujeres, marcarse la frente, sobre el entrecejo, con un círculo rojo, negro, o dorado, como un símbolo de virtuosismo, pureza y observancia religiosa, así como de culto a la divinidad Shakti, la energía primordial del Universo. Estos símbolos, que representan un tercer ojo, se conocen como bindi en el caso de las mujeres, y tilaka o tikka en el caso de los varones, y en muchos casos utilizan polvos de cúrcuma, sándalo, carbón o arcilla, para teñir de color las cenizas.

La cúrcuma está profundamente arraigada en la práctica ayurveda y en el sistema Siddha de la medicina tradicional india. Se destina a tratar los dolores reumáticos, a aliviar los problemas digestivos y hepáticos, y como un tónico energético y reconstituyente.

Cómo es la cúrcuma y dónde se encuentra

La cúrcuma Curcuma longa y la especie afín, la cúrcuma de Java Curcuma xanthorrhiza, pertenecen a la misma familia que otra especia emblemática, el jengibre, las zingiberáceas. El nombre de cúrcuma procede del árabe clásico kurkum, que significa 'amarillo', posiblemente en alusión al azafrán, y es que en la India se la conoce también como el azafrán indio, pero también con otros nombres vernáculos como halud, haridra, gauri, o el nombre inglés de turmeric.

Estamos ante una planta perenne, de hasta un metro de alto, de raíz tuberosa y hojas grandes, ovaladas y agudas, de color verde claro, que emergen del suelo. Las flores, que pueden ser de color blanco, amarillo pálido, o púrpuras, según la variedad, aparecen en inflorescencias apretadas, protegidas por brácteas.

La parte medicinal de la cúrcuma son las raíces tuberosas o rizomas, que consisten en uno principal, de forma ovalada, y rizomas secundarios de forma cilíndrica, tiernos, y color amarillo por fuera, anaranjado por dentro. Los rizomas se cosechan en otoño, una vez se han marchitado las hojas. A continuación se hierven para poder eliminar la corteza, se dejan a secar entre cinco y siete días, para a continuación ser reducidos a polvos con la molienda.

Su origen es incierto, pero se cree que procede del Asia sudoriental. Hoy día se cultiva principalmente en la India, China y Vietnam, pero también en Indonesia, Brasil, Nicaragua, Perú, y las islas Hawái, entre otros. La cúrcuma de Java es originaria de esa isla indonesia.

Principios activos de la cúrcuma

El característico color amarillo dorado de la cúrcuma le viene dado por una materia colorante, la curcumina, a la que se le atribuyen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Pero no es la única sustancia terapéuticamente activa que contiene.

En las últimas tres décadas se han publicado más de cinco mil artículos sobre esta especia o sobre alguno de sus componentes, informando sobre investigaciones in vitro, y también con personas, lo que pone de manifiesto su alto potencial terapéutico.

Los principios activos de la cúrcuma que le confieren su importancia medicinal y curativa son los siguientes:

  • Curcuminas y curcumoides, sustancias colorantes que presentan efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
  • Cetonas sesquiterpénicas, como el turmerol.
  • Aceite esencial, con zingibereno, borneol y cineol, con efectos tónicos y estimulantes.
  • Polisacáridos.
  • Sales minerales, como hierro y potasio.
  • Ácidos valérico y caprílico.
  • Principios amargos.
  • Resinas.

Actualizado: 14 de Octubre de 2017

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