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Embarazo
Las emociones ante la infertilidad
La mente es capaz de alterar el equilibrio de nuestro organismo, por ello el estrés o los bloqueos mentales pueden dificultar el embarazo. Te damos soluciones alternativas para afrontar emocionalmente la infertilidad.
Escrito por Antonia González Fernández, Bióloga, Naturópata y Coach experta en fertilidad y Medicina Reproductiva

Cómo afecta el estrés a la fertilidad

El estrés y la ansiedad están detrás de muchos de los casos de parejas que no consiguen quedarse embarazadas. Para que nos hagamos una idea, las posibilidades de que los óvulos se fecunden se reducen un 30% en mujeres que sufren elevados niveles de ansiedad, incluso el riesgo de aborto aumenta por esta causa. Y no digamos ya en aquellas parejas que se someten a tratamientos de fertilidad, un duro proceso a nivel no sólo físico, sino también psicológico para muchos, que hace que entre el 15% y el 45% acaben abandonando dichos tratamientos. Veamos cómo funciona el estrés en estos casos y cómo afectan las emociones a la infertilidad.

Efectos del estrés en la fertilidad

El estrés genera cambios hormonales en el cuerpo, como por ejemplo, el aumento de la adrenalina y del cortisol -son sólo un ejemplo, ya que en el sistema endocrino hay muchas más hormonas que pueden afectar a nuestro estado físico y emocional-. Son hormonas que se incrementan ante situaciones de alerta o emergencia, y que hacen aumentar la frecuencia cardíaca, generan la contracción de los vasos sanguíneos, dilatan los conductos de aire y son esenciales en la conocida como “respuesta lucha o huida”. Estas hormonas son un compuesto que el ser humano necesita para poder enfrentarse a situaciones críticas en las que se requiere de un aporte extra de sangre y oxígeno, por ejemplo, si estás cruzando la calle y viene un coche a alta velocidad y necesitas salir corriendo, la adrenalina y el cortisol son las que nos van a permitir reaccionar ante esta situación límite.

Hasta aquí todo es normal, pero en el momento en que segregamos estas hormonas ante situaciones que no generan ningún alerta física, en las que no es necesario todo este aporte extra al cuerpo, ahí es cuando empiezan los problemas en nuestro organismo.

La adrenalina y el cortisol también afectan negativamente al sistema reproductor hormonal, ya que estas hormonas, en concentraciones elevadas, alteran el buen funcionamiento de partes de nuestro cerebro, como la hipófisis y el hipotálamo, que se encargan, entre otras muchas cosas, de la producción de la hormona foliculoestimulante o FSH (estimula la secreción de estrógenos), la hormona luteinizante (LH) o lutropina (estimula la ovulación en las mujeres y las testosterona en los hombres) y la hormona estimulante de la tiroides (TSH).

¿Y todo esto cómo afecta a la fertilidad? Produciendo anovulación (no hay ovulaciones espontáneas, es decir el óvulo no se libera de forma normal a través del ovario al no haberse formado o madurado correctamente), la calidad de los óvulos se empobrece, la cantidad de espermatozoides disminuye, y todo esto hace mucho más difícil el embarazo. Además un valor elevado de la hormona TSH produce abortos espontáneos.

Actualizado: 15 de Diciembre de 2016

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