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Belleza y bienestar
Cambio climático y salud
El cambio climático pone en peligro no solo el entorno que nos rodea, sino también la propia salud de las personas. Te contamos cómo repercuten sus efectos en nuestra salud y cómo combatirlo.
Escrito por Enrique González, Periodista experto en salud y bienestar

El cambio climático perjudica la salud

La acción humana está provocando un enorme deterioro del planeta. Cada año que pasa, la actividad industrial se intensifica, se extienden los transportes, el consumo de energía aumenta y abusamos más de los recursos que nos ofrece la naturaleza. Todo ello ha producido la alteración del medio ambiente que conocemos como cambio climático. Se trata de un problema muy serio, que no solo pone en peligro el entorno que nos rodea sino también la propia salud de las personas.

El agujero de la capa de ozono es la consecuencia palmaria de la contaminación producida durante décadas por el uso de combustibles fósiles y otras sustancias como los CFC (cuyo uso está hoy en día erradicado). Este fenómeno juega un papel muy importante, porque no solo afecta al aumento de la temperatura, sino también a las corrientes de vientos, la presión atmosférica y otros muchos elementos que son los que dan lugar a un cambio climático global.

Los efectos de ese proceso tienen un impacto en la salud humana que se manifiestan principalmente en enfermedades, infecciones, malnutrición y, en muchos casos, la muerte. Los factores más determinantes en esa relación entre salud y cambio climático son:

  • Variación del clima: la humedad, el viento, la presión y el resto de elementos del tiempo influyen en la salubridad del agua y los suelos, por lo que sus cambios pueden dar lugar a una menor calidad de estos recursos.
  • Aumento de las temperaturas: en los últimos cien años, la temperatura terrestre ha aumentado 0,75ºC y durante los últimos 25 esa tendencia se ha acelerado hasta llegar a 0,18ºC por década. Si bien esto es beneficioso para las regiones más frías, el calor también favorece la reproducción de insectos que propagan enfermedades como la malaria, el dengue o la fiebre amarilla. Además, el calor extremo puede agravar enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo en el caso de las personas de edad avanzada y de los niños.
  • Incremento de las catástrofes naturales: estos desastres se han multiplicado y han aumentado su intensidad en las últimas décadas. La Organización Mundial de la Salud calcula que fenómenos como los terremotos, huracanes o inundaciones –entre otros muchos– provocan la muerte de 60.000 personas cada año. Además de las víctimas inmediatas, las catástrofes naturales dañan las estructuras sanitarias de las poblaciones y dejan un rastro de enfermedades a su paso, especialmente en los países más pobres.
  • Desertización y sequías: la reducción de la tierra cultivable y la dificultad de acceso a fuentes de agua potable agravarán el hambre y la desnutrición, un drama que afecta en pleno siglo XXI a mil millones de personas en todo el mundo, sobre todo en África.
  • Deshielo de los glaciares: a lo largo del siglo pasado, el nivel del mar aumentó entre 10 y 20 centímetros como consecuencia de la expansión térmica y el deshielo de los glaciares. Según los datos aportados en la XXVI Conferencia Mundial sobre Cambio climático celebrada en Doha (Qatar), la capa de hielo del Ártico ha perdido solo en 2012 una superficie comparable a la India. Esto conllevará la elevación de los mares y océanos, que propiciará inundaciones y obligará a desplazarse a las poblaciones cercanas a la costa.

Actualizado: 29 de Septiembre de 2017

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