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Los gases de efecto invernadero alcanzan niveles históricos

La concentración atmosférica de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2) –principal responsable del calentamiento global–, el metano y el óxido nitroso, ha alcanzado máximos históricos en 2018.
Escrito por: Eva Salabert

26/11/2019

Gases efecto invernadero

La emisión de gases de efecto invernadero asociada al uso de combustibles fósiles –carbón, petróleo y gas natural– ha batido un récord en 2018, según ha alertado la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que ha indicado que en concreto la concentración en la atmósfera de dióxido de carbono (CO2) –que es el principal responsable del calentamiento del planeta– es la más elevada desde hace tres millones de años.

Para realizar esta comparación con una época tan remota, la paleoclimatología utiliza métodos como analizar las burbujas de aire atrapadas en el hielo, aunque esto solo permite remontarse a 800.000 años, y es necesario recurrir a otros marcadores indirectos como sedimentos marinos y conchas grandes. De esta forma se ha averiguado que entonces la temperatura de la Tierra era entre 2 y 3 ºC más cálida, y el nivel del mar también era superior al de ahora, entre 10 y 20 metros más.

Gases de efecto invernadero y cambio climático

Gracias a la presencia de estos gases en la atmósfera la Tierra tiene una temperatura agradable que la hace habitable, porque impiden que parte del calor que desprende el planeta tras ser calentado por el Sol se pierda en el espacio. Sin embargo, cuando sus niveles son demasiado elevados se produce un desequilibrio que favorece el cambio climático.

La última vez que hubo una concentración de CO2 tan alta como la actual ocurrió en la Tierra hace entre 3 y 5 millones de años, cuando la temperatura era de 2 a 3 grados más cálida y el nivel del mar era entre 10 y 20 metros superior al actual

El aumento continuado de los niveles de gases de efecto invernadero que comenzó a partir de la Revolución Industrial ha alcanzado un máximo histórico en 2018, cuando la concentración de CO2 en la atmósfera ha llegado a 407,8 partes por millón (ppm), alrededor de un 47% más que en la sociedad preindustrial, en 1750, cuando era de 287 ppm. El metano ha aumentado un 159% comparado con los niveles preindustriales, llegando a 1.869 partes por mil millones (ppb), y la concentración atmosférica de óxido nitroso en 2018 fue de 331,1 ppb, un 23% más que en 1750.

Con estos datos –registrados por más de 100 estaciones de medición distribuidas por todo el mundo– la OMM ha elaborado su boletín informativo, y ha alertado de que el incremento de estos gases tendrá un impacto cada vez más grave sobre el cambio climático, que se traducirá en un aumento de las temperaturas (2018 fue el cuarto año más cálido registrado), estrés hídrico, fenómenos naturales extremos, aumento del nivel del mar y destrucción de ecosistemas tanto marinos, como terrestres.

Emisiones contaminantes que traspasan fronteras

La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera afecta a todo el planeta y sus habitantes, independientemente de cuáles sean los países emisores, porque estos gases no entienden de fronteras, como ha explicado Emilio Cuevas director del observatorio de Izaña (Tenerife), uno de los puntos de medición que utiliza la OMM, que añade que no es suficiente con que algunas regiones del planeta, como la Unión Europea, hayan reducido en parte sus emisiones.

Esto significa que los acuerdos alcanzados en el Acuerdo de París sobre el cambio climático no han conseguido que se produzca una desaceleración en las emisiones, y por ello el objetivo de la cumbre del clima que se celebrará en diciembre en Madrid –la COP25– es que más países se comprometan a evitar que las emisiones sigan creciendo, y se revisen al alza los planes de recorte de las mismas.

Algunos de los principales emisores de estos gases como China y Estados Unidos no están haciendo nada, aunque Chile, el país que ostenta la presidencia de la COP25, ha logrado que 68 países –entre ellos España– se comprometan a aumentar sus planes de recorte, y la ONU también confía en que en esta cumbre adquieran este compromiso más Estados, para intentar evitar que se cumplan las previsiones de los científicos, que señalan que el récord actual se batirá otra vez en la primavera de 2020, cuando el CO2 podría llegar a las 410 ppm.

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