PUBLICIDAD

Belleza y bienestar
Contaminación lumínica
La contaminación lumínica urbana no solo supone un derroche de recursos energéticos, también perjudica el ecosistema y la salud de las personas. Ponemos el foco en sus efectos negativos y sus posibles soluciones.
Escrito por Enrique González, Periodista experto en salud y bienestar

Qué es la contaminación lumínica

Ciudad con un exceso de luz

La contaminación lumínica se asocia a trastornos del ánimo o del sueño.

Hay ciudades que nos deslumbran por sus monumentos, otras por su gastronomía, otras por el entretenimiento que ofrecen o por sus gentes. El mundo está plagado de urbes fascinantes, cada cual con sus encantos y diferencias que las hacen únicas. Sin embargo, cada vez más todas ellas se asemejan en una corriente nada positiva: la de la contaminación lumínica. Un problema que, aunque se considere fútil, conlleva un deterioro del entorno natural y es perjudicial para el ser humano.

Según la definición de la Comisión Internacional de la Iluminación, hablamos de contaminación lumínica para agrupar todos los efectos adversos que provoca la luz artificial. La asociación CEL Fosc desarrolla todavía más este concepto al indicar que consiste en “la emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones, horarios o rangos espectrales innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona en que se han instalado las luminarias”.

El problema del exceso de iluminación artificial en las ciudades

Tal vez deberías preguntarte cuándo fue la última vez que pudiste contemplar las estrellas desde la ventana de tu casa. Si te cuesta evocar esa imagen o directamente no la has experimentado, es más que probable que vivas en una localidad lumínicamente contaminada. Esa barrera resplandeciente que te impide ver el cielo con claridad al llegar la noche es consecuencia, sobre todo, de un alumbrado mal diseñado e ineficiente, en el que la luz se proyecta no solo hacia el suelo, sino también hacia los lados o hacia arriba.

Bombilla
El uso de bombillas inadecuadas contribuye al derroche energético.

Pero hay otras causas de este deslumbrante problema, como el exceso de potencia, el uso de bombillas inadecuadas o luminarias de todo tipo que contribuyen al derroche de energía.

La imposibilidad de ver el firmamento es una de las consecuencias más palpables de este efecto característico de las ciudades modernas, pero existen otras menos visibles que perjudican la salud de las personas y dañan el ecosistema. Por ejemplo, la contaminación lumínica está asociada a trastornos del ánimo o alteraciones del sueño de las personas, así como alteraciones del hábitat de animales nocturnos o migratorios.

Es más, la contaminación lumínica se acentúa cuanta más polución flota en el cielo de las ciudades. Las partículas en suspensión contribuyen a dispersar todavía más la luz artificial y son la razón de esa nube deslumbrante que recubre los núcleos urbanos cuando las vemos desde lejos. Asimismo, este exceso se asocia al aumento de dióxido de carbono puesto que cuanta más luz necesita una ciudad, más electricidad debe generar para abastecer la demanda.

Actualizado: 8 de Mayo de 2018

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD