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Ftalatos, los tóxicos que nos rodean

Los ftalatos son sustancias químicas presentes en numerosos productos de consumo habitual, y diversos estudios han comprobado que también se hayan en el organismo de la mayoría de la población. Conoce sus riesgos.
Ftalatos, los tóxicos que nos rodean
Diversos estudios han asociado la exposición continuada a ftalatos con alteraciones en el sistema endocrino

Actualizado: 8 de marzo de 2020

Los ftalatos son sustancias químicas presentes en una gran variedad de productos de consumo habitual, desde juguetes y envases de alimentos o bebidas, hasta productos de higiene y cuidado personal como geles, champús o cosméticos. Están considerados como uno de los contaminantes más frecuentes en los hogares, y diversos estudios han comprobado que también se encuentran en el organismo de la mayoría de la población de los países occidentales, sometida a una exposición constante a estas sustancias.

La lista de cosas que contienen ftalatos es amplia y variada, ya que también pueden formar parte de materiales de construcción o que se emplean en la elaboración de muebles, pinturas, productos de limpieza y ambientadores, pegamentos, tejidos, calzado, aparatos electrónicos, pesticidas… Esto significa que están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida: hogar, centros académicos, sanitarios, culturales o de ocio, locales comerciales, empresas, etcétera, y que por lo tanto el contacto con los ftalatos es frecuente y continuado.

La exposición a los ftalatos se ha relacionado con problemas de salud, como asma, eczema y alergia infantil, trastornos en el desarrollo genital masculino, o alteraciones en los niveles hormonales, entre otros

Las investigaciones que se han realizado para analizar cómo afectaba su presencia en todos estos productos a los seres humanos expuestos a ellos han demostrado que estas sustancias pasan al torrente sanguíneo a través de la piel, o por vía respiratoria o digestiva, y se distribuyen por el organismo, pudiendo tener efectos tóxicos a largo plazo.

Riesgos de los ftalatos para la salud

Diversos estudios han asociado la exposición a ftalatos con alteraciones en el sistema endocrino, especialmente en varones y niños pequeños, y de hecho se los considera disruptores endocrinos, es decir, que tienen la capacidad de influir sobre las hormonas. En un informe de 2005 el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) ya alertaba de que en un estudio realizado con animales machos se había observado una reducción en la cantidad de esperma, atrofia testicular, y anomalías estructurales en los sistemas reproductivos.

Microplásticos

También se han estudiado sus efectos en seres humanos tanto en la exposición prenatal, como en la infancia y durante la edad adulta, y se han relacionado con numerosos problemas de salud, como asma, eczema y alergia infantil, trastornos en el desarrollo genital masculino, peor calidad del semen, alteraciones en los niveles hormonales, e incluso más riesgo de que el bebé desarrolle autismo o nazca con bajo peso si la madre ha estado expuesta a estos tóxicos durante el embarazo.

Incluso se ha llegado a considerar que la exposición a algunas de estas sustancias, como el biftalato 2-etilhexilo, puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer, aunque todavía no se conocen todos los posibles efectos de los ftalatos sobre la salud humana.

Ftalatos prohibidos en Europa

En 2005 el Parlamento Europeo prohibió el empleo de seis tipos de ftalatos considerados nocivos en juguetes y artículos de puericultura. Tres de ellos (DEHP, DBP y BBP) se consideraban perjudiciales para la fertilidad, y otros tres (DINP, DIDP y DNOP) nocivos para el hígado. Sin embargo, posteriormente se han seguido encontrando productos que incumplían la norma y, además, muchos fabricantes –sobre todo en el continente asiático– han sustituido las sustancias prohibidas por otras que tienen las mismas características tóxicas pero que todavía no están reguladas.

Más tarde Europa también reconoció que otros cuatro ftalatos –ftalato de bis(2-etilhexilo) (DEHP), el ftalato de dibutilo (DBP), el ftalato de bencilo y butilo (BBP) y el ftalato de diisobutilo (DIBP)– que se emplean en la elaboración de plásticos de uso habitual, productos cosméticos y de limpieza, eran disruptores endocrinos nocivos para la salud de las personas, y en diciembre de 2018 los incluyó en el Reglamento REACH, en el que se incluyen sustancias cuyo uso está restringido y requiere autorización.

La vigilancia y normativa sobre los ftalatos da una idea de su peligrosidad, pero empresas y consumidores desempeñan también un importante papel en el control de las sustancias tóxicas. Muchas empresas han decidido eliminar ciertos químicos de los productos que venden, e informar en las etiquetas del contenido de los mismos. Los consumidores, por su parte, deben leer atentamente las etiquetas antes de comprar un producto y escoger aquellos que dispongan de certificados originales que garanticen que se encuentran libres de sustancias nocivas.

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