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Mascotas
Trastornos de alimentación en el perro
Los trastornos alimenticios en los perros, desde comer cosas inadecuadas a beber en exceso, pueden indicar un problema orgánico o de conducta que se debe consultar al veterinario cuanto antes.
Escrito por Elena Romero García, Veterinaria especialista en medicina de pequeños animales

Mi perro bebe mucho: polidipsia

Mi perro bebe mucho: polidipsia

El consumo de agua depende de la dieta, la cantidad e intensidad de ejercicio, o los factores ambientales del entorno en que resida el perro.

Los trastornos alimentarios en los perros también pueden estar relacionados con lo que beben. En condiciones normales un perro consume una media de 90-100ml de agua por kilo de peso; de esta manera, un can que pese 10 kilos bebería de forma normal hasta un litro de agua al día. Aun así, puede haber variaciones dependiendo de la dieta, la cantidad e intensidad de ejercicio que realice, o los factores ambientales del entorno en que resida el animal. Cuando el consumo es superior a este volumen se considera que hay polidipsia. En los perros con este trastorno alimentario el aumento del consumo del agua suele acompañarse de un aumento de las micciones (poliuria).

Hay dos tipos de polidipsia canina: la primaria o psicógena, y la secundaria.

La polidipsia primaria es una alteración de la conducta sin causa orgánica conocida y muy poco frecuente. Este tipo de polidipsia se da sobre todo en razas de tamaño grande que consumen de 4 a 6 veces más el volumen de agua para su peso. Para su diagnóstico es necesario realizar una serie de pruebas (bioquímica sanguínea, densidad urinaria) que descarten una causa orgánica. Su tratamiento consiste en la restricción del acceso al agua de bebida, y la modificación de los factores ambientales que supuestamente han desencadenado el problema.

La polidipsia secundaria es la que se produce como resultado de una alteración patológica, como la insuficiencia renal crónica, la diabetes, o las enfermedades hepáticas. El tratamiento y pronóstico en estos casos depende de la enfermedad subyacente que causa el aumento del consumo del agua, por lo que es imprescindible que el veterinario realice el diagnóstico de la patología que sufre el animal, e indique la terapia más adecuada en su caso.

Actualizado: 31 de Julio de 2017

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