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Mascotas
Trastornos de alimentación en el perro
Los trastornos alimenticios en los perros, desde comer cosas inadecuadas a beber en exceso, pueden indicar un problema orgánico o de conducta que se debe consultar al veterinario cuanto antes.
Escrito por Elena Romero García, Veterinaria especialista en medicina de pequeños animales

Trastornos de alimentación frecuentes en el perro: pica y coprofagia

Se entiende que un perro sufre trastornos alimentarios si come cosas raras, come en exceso o en defecto, o bebe más o menos agua de lo normal. Algunos de estos trastornos pueden ser un síntoma de enfermedad sistémica complicada, y otros pueden ser peligrosos para la vida del animal, como el consumo de materiales extraños como las piedras, o muy desagradables para los propietarios, como la coprofagia o ingesta de cacas (propias o ajenas).

La pica es el problema de conducta relacionado con la alimentación de los perros más frecuente, e incluye comportamientos tan diversos como la ingesta de piedras o la coprofagia, es decir, la ingestión de material fecal. En este artículo describiremos las características de cada uno de estos trastornos, además de la anorexia, la polifagia o polidipsia y te explicaremos cómo puedes identificarlos.

Mi perro come cosas raras: pica

Mi perro come cosas raras: pica

Cuando un perro consume materias que no forman parte de la dieta normal se dice que tiene pica. La pica es importante por varios motivos. En primer lugar, puede ser un síntoma de que el perro sufre un problema orgánico. Los procesos patológicos que afectan a la amígdala, que es la zona del sistema nervioso central que controla la selección del alimento, como por ejemplo el virus de la rabia, o las intoxicaciones con plomo, provocan pica.

En el caso de que se trate exclusivamente de una alteración en el comportamiento, este puede ser peligroso para el animal, como cuando consumen piedras o plantas, por ejemplo. Las piedras pueden provocar un serio problema gastrointestinal, incluso obstrucciones intestinales que requieren remoción quirúrgica. El consumo de hierbas o de plantas también puede resultar muy perjudicial, pues provocan síntomas gastroentéricos, parasitosis intestinales, e incluso intoxicaciones si las plantas tienen sustancias tóxicas. Por último, algunas formas de pica, como la coprofagia, son muy molestas para los propietarios porque constituyen un problema de higiene, sobre todo cuando el perro convive con niños.

La pica es, por tanto, un problema importante que debe ser consultado con un profesional veterinario. Si se descartan problemas orgánicos que generen la pica como un síntoma, se recomienda ponerse en manos de un etólogo canino que nos marque las pautas a seguir para modificar la conducta indeseada.

Mi perro se come sus heces o las de otros perros: coprofagia

Mi perro se come sus heces o las de otros perros: coprofagia

La coprofagia es la forma de pica que más consultas genera a los profesionales veterinarios. En los perros el consumo de heces no es normal, excepto en las hembras lactantes. Durante los primeros quince días de vida de los cachorritos, es la madre la que estimula con sus lamidos la defecación y la micción, y por ello en esta etapa se considera normal que las madres ingieran las heces como una forma de mantener limpio el nido. Fuera de esta situación, que los perros consuman sus heces o las de otros perros, no es normal.

La coprofagia puede ser un síntoma de enfermedad pancreática o de parasitosis intestinal. También puede indicar una carencia nutricional de hierro, zinc, o de vitaminas del grupo B.

Este trastorno de alimentación canino también puede estar originado por una respuesta al estrés en animales que pasan mucho tiempo solos, tienen escasa interacción social, o viven en situación de hacinamiento e insalubridad. En ocasiones se trata de una conducta que han reforzado los mismos propietarios de forma involuntaria; por ejemplo el cachorro que consume sus cacas para evitar el castigo, o el que se las come para llamar su atención.

El tratamiento de la coprofagia no es fácil y se deben descartar, en primer lugar, los problemas físicos y el refuerzo del propietario. Se pueden rociar las heces con sustancias desagradables o con mal sabor para el perro, como la pimienta o la guindilla, y se recomienda aumentar el número de comidas al día e incrementar la cantidad de fibra en la dieta.

Actualizado: 29 de Septiembre de 2017

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