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Tercera edad
Gafas para mayores
Si tienes más de 55 años y vas a comenzar a usar gafas, o necesitas renovarlas, debes tener en cuenta ciertos aspectos ópticos y estéticos. Estos consejos te ayudarán a elegir las más adecuadas para ti.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Gafas para mayores: de calidad y graduadas según tus necesidades

Tanto las gafas de ver como las de sol, además de ser un producto sanitario que nos permite ver correctamente cuando tenemos un problema visual y que protege nuestros ojos de la radiación solar y de agentes externos, se han convertido en un complemento de moda más. Sin embargo, cuando nos acercamos a una óptica para adquirir unas gafas nuevas debemos tener en cuenta diversos aspectos mucho más importantes que los estéticos, como el defecto refractivo que no nos permite ver correctamente, y el uso que les vamos a dar o bajo qué circunstancias. Si tienes más de 55 años te explicamos cuáles son los principales aspectos en los que te debes fijar a la hora de elegir tus nuevas gafas.

Por muchas ofertas que veas en las tiendas de ropa y de complementos o en Internet, el único establecimiento sanitario donde puedes adquirir unas gafas de ver o de sol que cumplan todos los requisitos de calidad y seguridad, y en el que además cuentes con el asesoramiento de un profesional sanitario, es la óptica.

Es cierto que en las farmacias también puedes encontrar gafas para adultos mayores que cumplen con los estándares sanitarios, pero son premontadas o pregraduadas, es decir, la graduación de la lente no se puede adaptar a un defecto refractivo concreto, sino que ya viene preestablecida para compensar lo que se conoce como vista cansada o presbicia. Este problema de visión se asocia con el envejecimiento, y aunque las gafas premontadas pueden compensar sus efectos, lo recomendable es usar unas gafas que hayan sido graduadas específicamente para nosotros, ya que es muy común que cada ojo necesite una compensación concreta. Los ópticos-optometristas no recomiendan usar las gafas premontadas como única opción porque, además de que no respetan la morfología de cada usuario, no permiten graduar la lente de forma individual, lo que suele provocar asimetrías y distorsiones. Estas características hacen que no estén indicadas para un uso diario, sino sólo para casos aislados en momentos puntuales.

Más cuidado aún hay que tener, sobre todo a estas edades, con las gafas que se venden en mercadillos, bazares y establecimientos comerciales, ya que sus lentes suelen ser de plástico y no cumplen los requisitos mínimos de calidad, por lo que en vez de proteger los ojos los dañan. Este hecho hay que tenerlo especialmente en cuenta con las gafas de sol, porque exponerse con este tipo de lentes a la radiación solar es incluso más peligroso que hacerlo sin ningún tipo de protección, ya que provocan una mayor dilatación de la pupila y, por tanto, que el ojo reciba más radiación dañina.

Actualizado: 14 de Diciembre de 2016

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Marina García

Periodista, experta en salud y tercera edad
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'Fuente: 'Instituto Max Planck (Alemania) y Universidad de Michigan (Estados Unidos)’'