Gerascofobia, por qué tenemos miedo patológico a envejecer

Sentir cierta inquietud hacia el envejecimiento y cómo nos puede afectar es normal, pero la gerascofobia o miedo patológico o irracional a envejecer deteriora el bienestar emocional y la calidad de vida. Conoce por qué lo sufres y cómo evitarlo.
Mujer triste pensando en que envejece sin poder evitarlo
Eva Salabert

Por: Eva Salabert

Periodista experta en salud

Actualizado: 3 de enero de 2024

Todos queremos vivir muchos años, pero también disfrutarlos con salud y con el mejor aspecto físico posible. En España podemos presumir de una de las esperanzas de vida más altas del mundo, que en 2018 ya superaba los 83 años (86,08 en mujeres y 80,43 en hombres), según datos del Ministerio de Sanidad. Sin embargo, la esperanza de vida en buena salud era significativamente menor: 63,2 años (62,6 en mujeres y 63,9 en hombres) en 2017.

PUBLICIDAD

El proceso natural de envejecimiento y hábitos poco saludables deterioran el organismo y contribuyen al desarrollo de enfermedades, pero a algunas personas lo que les obsesiona es el hecho de cumplir años porque tienen un miedo irracional a envejecer y a las posibles consecuencias de la pérdida de facultades que conlleva. Este temor patológico se conoce como gerascofobia, una palabra que proviene de la unión de los términos griegos ‘geron’, que significa ‘viejo’, y ‘phobos’, que significa ‘miedo o temor’, es decir, miedo a envejecer.

Qué son la gerascofobia y midorexia y cuáles son sus causas

La gerascofobia es un trastorno de la personalidad que se caracteriza por que los afectados experimentan una preocupación excesiva por los cambios asociados al envejecimiento: arrugas, canas, flacidez, pérdida de masa muscular, disminución de capacidades cognitivas…, acompañada de pensamientos negativos asociados al propio envejecimiento: soledad, pérdida, inutilidad, dependencia, enfermedad y muerte, explican desde la Fundación Pascual Maragall.

PUBLICIDAD

"En la sociedad actual, la imagen social de la vejez fomenta los aspectos negativos de la misma, como dependencia, soledad, arrugas, inactividad…, valorándose mucho más la juventud, la belleza, la actividad o la productividad, entre otros aspectos, por lo que la prevalencia de gerontofobia y de midorexia pueden verse incrementadas", explica a Webconsultas Salomé Martín García, coordinadora del Grupo de Ética de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

Y añade que "vivimos en una sociedad que genera rechazo a la demencia, al envejecimiento, a la pobreza, a la obesidad, a la diversidad…, y eso puede llevar a transformarse en una patología en algunas personas". Como sucede con cualquier otra fobia, estos pensamientos generan síntomas de ansiedad y pueden tener un significativo impacto sobre el bienestar emocional y la calidad de vida de quien los padece.

Mujer mirándose las arrugas angustiada al espejo

Esta experta explica la diferencia entre gerascofobia y midorexia, un término que se ha popularizado y que hace referencia a la obsesión de algunas personas por parecer jóvenes y comportarse como si realmente lo fueran, que influye sobre su forma de vestir, hablar y relacionarse con los demás. "La gerascofobia es el terror a envejecer, el miedo anormal y patológico. La midorexia es la preocupación excesiva por aparentar ser joven lo que lleva a hábitos de ejercicio, tratamientos estéticos, dietas, etcétera, extraordinarios. Pueden ir o no unidas en la misma persona".

PUBLICIDAD

Las principales causas o factores de riesgo que se pueden relacionar con la aparición de la gerascofobia son:

  • Sentimiento de identidad social que considera más positivas las características del grupo de jóvenes con el que se identifica, que las del grupo de los mayores al que pertenece.
  • No haber cumplido ciertas expectativas sociales, como tener pareja o hijos, una casa en propiedad, reconocimiento profesional…
  • Factores socioculturales que identifican la juventud y la belleza como valores y símbolos de felicidad, éxito y bienestar. Actualmente, además, las redes sociales funcionan como un escaparate de felicidad que muchas veces no tiene nada que ver con la realidad, pero que deseamos alcanzar.
  • Características de la personalidad, como el perfeccionismo, un elevado nivel de autoexigencia, dificultades para la gestión de las emociones, baja tolerancia a la frustración…
  • Trabajar en un entorno en el que la imagen corporal se valora en exceso.
  • Falta de relación con personas mayores, o relacionarse exclusivamente con personas mayores en situación de dependencia.
  • Visión negativa del envejecimiento que relaciona la vejez como una etapa que solo tiene aspectos nocivos e inevitables para cualquiera que llegue a cierta edad: discapacidad, deterioro cognitivo o algún tipo de demencia, soledad, enfermedades degenerativas…
  • Miedo a la muerte: los seres humanos somos conscientes de que vamos a morir, y a medida que envejecemos la idea de que nos aproximamos al final de la vida puede causar terror y mucha ansiedad.

PUBLICIDAD

La midorexia, por su parte, se debe a la obsesión por mantener un aspecto físico atractivo y juvenil y parecer siempre jóvenes, de modo que los afectados hacen todo lo posible para conseguirlo. Este fenómeno afecta a ambos sexos y suele producirse a partir de los 40 años, según la Dra. Marisa Navarro, que indica los rasgos que caracterizan a las personas midoréxicas:

  • Su forma de hablar y comportarse es similar a la de los jóvenes.
  • Se relacionan con personas mucho más jóvenes y sus relaciones amorosas también son con personas más jóvenes.
  • Practican mucho deporte para mantener un aspecto juvenil.
  • Se someten con frecuencia a tratamientos de belleza o a intervenciones quirúrgicas que les hagan parecer más jóvenes.
  • Se divierten con actividades más propias de gente joven.
  • Hacen un mayor uso de las redes sociales que la gente de su edad.
Hombre tocándose la frente en gesto de disgusto y preocupación

Consecuencias negativas del miedo irracional a envejecer

La ansiedad que produce la gerascofobia puede tener graves consecuencias físicas y psicológicas, como las que enumeramos a contuación:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca y palpitaciones.
  • Exceso de sudoración.
  • Ahogos.
  • Tensión muscular.
  • Dolor de cabeza o abdominal.
  • Síntomas depresivos.
  • Diálogo interno negativo.
  • Baja autoestima, autoexigencia y aislamiento social.
  • Dificultades de concentración.
  • Insomnio.
  • Problemas físicos derivados del consumo de sustancias que prometen mantener la juventud o por someterse a tratamientos estéticos que no son realizados por profesionales o en las condiciones adecuadas.

PUBLICIDAD

La psicoterapeuta Marisa Navarro destaca que, si bien la midorexia puede convertirse en un verdadero trastorno obsesivo, también tiene aspectos positivos si ayuda a que las personas se cuiden más, realicen ejercicio físico regularmente, sigan una dieta equilibrada, participen en actividades lúdicas y culturales y mantengan unas buenas relaciones sociales. “Como todo, el secreto está en la medida”, afirma.

Consejos para evitar el miedo patológico a envejecer

Para prevenir la gerascofobia o miedo patológico a envejecer lo ideal es evitar los factores que contribuyen a su aparición tanto a nivel colectivo, como individual. Desde la Fundación Pascual Maragall abogan por abordar los sesgos o estereotipos que pueden provocar una visión negativa del envejecimiento y de las personas mayores, así como conductas como el edadismo o discriminación por la edad, y promover las relaciones intergeneracionales y la detección precoz de patologías neurodegenerativas para reducir el número de años vividos con discapacidad y favorecer un envejecimiento activo y saludable.

Mujer mayoro con gesto alegre y despreocupado

Salomé Martín García, propone una serie de medidas que se deberían adoptar a nivel social para reducir la incidencia de la gerascofobia:

  • Promover una imagen adecuada y realista de la longevidad, como diversidad, no destacando exclusivamente los aspectos que socialmente se consideran negativos, y evitar el lenguaje edadista y los mensajes sesgados.
  • Fomentar las relaciones intergeneracionales y la colaboración, educar sobre el envejecimiento y dar a conocer la belleza de todas las etapas de la vida.
  • Transmitir el valor intrínseco del ser humano, independientemente del aspecto físico o de la capacidad cognitiva.
  • Valorar adecuadamente cada etapa de la vida, fomentando socialmente la colaboración y la aportación de todas las personas al colectivo.
  • Incrementar las posibilidades de participación de las personas mayores en la sociedad.

PUBLICIDAD

A nivel individual podemos seguir estos consejos para prevenir la gerascofobia o reducir sus consecuencias negativas:

  • Vivir en el presente sin obsesionarnos con el futuro, evitando la ansiedad anticipatoria que nos hace predecir eventos catastróficos que no tienen por qué ocurrir.
  • Adoptar hábitos de vida saludables, como llevar una alimentación equilibrada, hacer ejercicio, dormir bien, evitar tóxicos como el tabaco y el alcohol, controlar el estrés, realizar actividades que nos gusten…
  • Relacionarnos con personas mayores y aprender a ver la diversidad del colectivo, buscar los aspectos positivos de la longevidad, apoyar la identidad personal en los valores personales y no en la imagen corporal.
  • Tener relaciones sociales y mantener los vínculos con amistades y familiares es la mejor manera de no sentirse solo al llegar a la vejez. También puedes acudir a eventos o a cualquier lugar donde te puedas relacionar con otras personas, o incluso hacer labores de voluntariado especialmente beneficiosas en la tercera edad.
  • Ejercitar el cerebro para mantenerlo saludable y retrasar su envejecimiento.
  • Mejorar la autoestima para evitar que nuestro bienestar emocional esté relacionado con nuestro aspecto físico.
  • Acudir al psicólogo si no somos capaces de manejar nuestras emociones, ni tener una actitud positiva frente al inevitable paso del tiempo. El tratamiento cognitivo-conductual en el que se enseña al individuo a convivir con su fobia es útil para reducir la ansiedad y racionalizar los temores. “Como fobia y trastorno de ansiedad que es, la farmacología tiene medicamentos para ello, para el pánico, para inducir al sueño, pero ese no es ni el único tratamiento, ni siquiera el mejor, porque hay que gestionarlo a largo plazo. Al final lo que se precisa un tratamiento psicológico que ayude a aceptar el envejecimiento como parte natural de la vida, algo que es inexorable y no puedes controlar, solo queda aceptarlo”, explica la psicóloga Sara Montejano, fundadora de Psicología Global, en declaraciones a 65 y más.

Creado: 3 de enero de 2024

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD