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Oreja de coliflor, la señal del luchador

La oreja de coliflor es una deformidad de la oreja bastante habitual en luchadores y jugadores de rugby provocada por los golpes en la misma. ¿Se puede prevenir? ¿Tiene solución? Os lo explicamos en este artículo.
Oreja de coliflor, la señal del luchador

El luchador de UFC Reza Madadi luce una llamativa oreja de coliflor.

La oreja de coliflor, conocida clínicamente como hematoma auris, es una deformidad irreversible de la oreja que hace que ésta adquiera un aspecto que en cierto modo se asemeja al de una coliflor, de ahí su nombre. Aunque no conocierais su denominación, seguro que todos habéis visto en algún momento por televisión a algún deportista con oreja de coliflor, ya que ésta es muy habitual en luchadores –especialmente en los deportes de agarre como las MMA, luchadores de UFC, lucha libre, sambo, jiu-jitsu…–, y también en jugadores de deportes de alto contacto como puede ser el rugby.

La oreja de coliflor es permanente e irreversible, aunque su aspecto pueda mejorarse con tratamientos cosméticos o solucionarse en gran medida a través de una intervención de cirugía estética.

La ciencia empezó a demostrar interés por la oreja de coliflor, tal y como demuestra la amplia literatura sobre el particular, en la segunda mitad del siglo XIX. Entonces algunos psiquiatras de la época llegaron a vincularla con anormalidades propias de los locos e incluso se llegó a pensar que el hematoma auris estaba relacionado o involucrado en la aparición de cualquier tipo de demencia. Nada más lejos de la realidad…

Esta deformidad de la oreja se produce por recibir un golpe muy fuerte en la parte externa del oído o al ser golpeado repetidamente en la zona. A consecuencia de los impactos se desarrolla un coágulo de sangre que provoca que el cartílago de la oreja se separe del pericondrio, que es la capa de tejido que suministra los nutrientes. El resultado de esta separación es la muerte del cartílago, cuya consecuencia es que el hematoma, ya sin riego sanguíneo, palidece, doblándose sobre sí mismo y arrugándose y generando la deformidad propia de la oreja de coliflor.

Aunque hoy en día, debido a la utilización de cascos y otras medidas de prevención, la oreja de coliflor es menos prevalente, durante mucho tiempo (y todavía hoy), en deportes como el beisbol, el rugby o la lucha libre el hematoma auris ha sido visto como un signo de valor, distinción y experiencia que daba prestigio al que la tenía; una especie de trofeo o marca de guerra que demostraba la dureza y la resistencia al dolor del atleta y que en muchos casos también se utilizaba para intimidar: la señal del auténtico luchador.

Cómo prevenir la oreja de coliflor

Una vez que a causa de un traumatismo se produce la separación entre el cartílago y la piel de la oreja, el primero queda sin suministro de sangre, de forma que hay que actuar rápidamente para evitar que se marchite, ya que como comentábamos al principio, una vez que se produce la oreja de coliflor es permanente e irreversible, aunque su aspecto pueda mejorarse con tratamientos cosméticos o solucionarse en gran medida a través de una intervención de cirugía estética.

Para evitar llegar hasta estos extremos, la solución pasa por drenar de forma rápida la sangre del hematoma, aspirando los coágulos a través de una incisión realizada en el mismo. Una vez llevado a cabo el drenaje, se colocan unos vendajes compresivos para unir de nuevo el cartílago y el pericondrio y de esta forma reactivar el torrente sanguíneo. Por regla general también se suelen recetar antibióticos para prevenir posibles infecciones derivadas de la lesión.

Hoy en día, como método preventivo, en muchos deportes de lucha y contacto físico los atletas suelen utilizar casco, que pese a estar más pensados para evitar traumatismos craneoencefálicos, también protegen a los deportistas de los golpes en las orejas, evitando de esta forma el riesgo de padecer las deformidades propias de la oreja de coliflor. 

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