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Mente y emociones
Miedo a ir al trabajo
La ergofobia es un miedo irracional a ir a trabajar, que provoca un intenso malestar, antes o durante la jornada laboral, y que puede llegar a desencadenar una crisis de ansiedad. Conoce cómo superar esta fobia.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Qué es el miedo al trabajo: causas y consecuencias

La ergofobia o miedo al trabajo consiste en el sentimiento de intensa ansiedad que experimenta una persona cuando tiene que acudir y permanecer en su lugar de trabajo. Este temor irracional cursa con unos niveles de ansiedad muy elevados que pueden llegar a tomar la forma de crisis de pánico. Cualquier persona en un momento dado puede sentirse inquieta, insegura, o con cierto temor a ir a trabajar, pero cuando este miedo dura demasiado tiempo, y es lo suficientemente intenso como para que la actividad laboral provoque un malestar constante, deja de ser un miedo convencional para convertirse en ergofobia.

Causas del miedo al trabajo

La ergofobia o miedo al trabajo es un tipo de fobia específica que aparece en mayor medida en individuos que presentan un elevado rasgo de ansiedad, porque este tipo de personas tienden a interpretar como amenazantes un amplio número de situaciones, constituyendo un ejemplo de las mismas diferentes factores relacionados con el trabajo, como por ejemplo: las relaciones con los jefes o compañeros, el nivel de competencia que se posee para realizar las tareas asignadas, consecuencias que se podrían derivar de sus errores, etcétera. Dicha interpretación de amenaza conlleva un incremento de los niveles de ansiedad, con la consecuente puesta en marcha de diferentes conductas de evitación (no acudir al trabajo), o escape (marcharse).

Pero, ¿por qué aparece este pánico a acudir al puesto de trabajo? Para explicarlo debemos recurrir a experiencias negativas que la persona puede haber vivido durante el desempeño de su actividad profesional, tras las cuáles, y combinadas con su rasgo de ansiedad, ha desarrollado un miedo fóbico a su trabajo (modelos de aprendizaje clásico). Algunos ejemplos de ello son:

  • Haber tenido una discusión importante con un superior.
  • El acoso laboral o intimidación por parte de algún compañero.
  • La vivencia de una crisis de ansiedad (por ejemplo, al sentir la presión de no ser capaz de realizar sus tareas o alcanzar los objetivos asignados por la empresa).
  • Sentir un malestar muy intenso durante su jornada laboral (por ejemplo por tener que hablar en público; o bien un empleado de cierta edad al que le cuesta adaptarse a las nuevas tecnologías utilizadas en su desempeño profesional).

En otras ocasiones, el paciente no ha vivido por sí mismo un evento traumático, sino que lo ha observado o se lo han contado, desarrollando él mismo un miedo a padecer las mismas consecuencias que el sujeto observado (modelos de aprendizaje vicario y observacional). Ejemplo de esto sería haber sido testigo de las represarías que se han tomado contra otros compañeros cuando han cometido determinados errores de trabajo, o haber escuchado comentarios realizados por los mismos acerca de algo malo que les ha ocurrido durante su jornada laboral.

Finalmente, para explicar por qué se mantiene esta fobia en el tiempo deberemos de tener en cuenta las consecuencias del problema (modelos de aprendizaje instrumental), ya que algunas personas pueden obtener beneficios directos de la ergofobia (por ejemplo, suscitar una mayor atención por parte de otras personas –ya sean familiares o compañeros–), o beneficios indirectos, es decir, que les permitan librarse de tareas o situaciones que pueden suponerles malestar (por ejemplo, que les faciliten trabajos más sencillos, que no les obliguen a asumir responsabilidades o que les dejen salir antes del trabajo).

Consecuencias de tener miedo a ir al trabajo

En lo que se refiere a las consecuencias de la ergofobia (miedo al trabajo), son evidentes en lo que respecta a la actividad profesional. Las más destacadas tienen que ver con el rendimiento laboral (la calidad de su trabajo es peor, o le lleva más tiempo poder realizarlo), sufren bajas laborales reiteradas que hacen que se acumule el trabajo, o interfiera en el funcionamiento del mismo (especialmente si hablamos de un trabajo en equipo), así como frecuentes problemas con compañeros o superiores, debido a la falta de comprensión del trastorno que padecen.

Las repercusiones negativas de tener pánico al trabajo, sin embargo, no terminan en el ámbito profesional, ya que muchas veces las relaciones personales y familiares también se ven afectadas. El paciente se siente triste (pudiendo llegar a padecer un trastorno depresivo si no recibe tratamiento), experimenta ansiedad anticipatoria cuando se aproxima el momento en el que debe volver al trabajo (por ejemplo, los domingos por la tarde, o unos días antes de finalizar sus vacaciones), así como elevados niveles de irritabilidad que, junto a los posibles problemas económicos por el bajo rendimiento laboral, pueden dar lugar a problemas familiares y aislamiento social.

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