18 de mayo de 2012

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) consiste en la muerte de un bebé menor de un año que ocurre repentina e inesperadamente, y que no puede ser explicada tras el estudio postmortem, que incluye la realización de una autopsia completa, la investigación del lugar de la muerte, y la revisión de la historia médica del niño. La autopsia es fundamental para comprobar que las causas de la muerte son naturales y excluir traumatismos debidos a malos tratos. Sin embargo, no es suficiente para distinguir la muerte súbita de la asfixia intencionada, por lo que es necesario recurrir a la valoración del lugar de la muerte y la historia médica completa del niño.
En los países occidentales es la causa más frecuente de mortalidad en los bebés de entre uno y doce meses de edad, especialmente entre los dos y los cuatro meses, y afecta más a los niños que a las niñas.
Tras la campaña “dormir de espaldas” de 1994, se ha observado una disminución progresiva de la incidencia de este síndrome.
“ Cuando nos vamos quedando sin voz aconsejamos no carraspear o al menos no hacerlo con demasiada fuerza”
70% de los bebés sufre alguna infección respiratoria durante su primer año de vida
Entre las afecciones más habituales destaca la bronquiolitis, que en el 75% de los casos se debe a una infección viral. Una de las mejores formas de prevenirla es la lactancia materna prolongada.
Fuente: SEPEAP
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