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¿Sabías que las grasas parda y beige evitan la obesidad?

Las grasas parda y beige son grasas 'buenas' que estimulan el gasto energético, ayudan a 'quemar' el exceso de calorías de la dieta, y pueden prevenir el desarrollo de patologías como obesidad y diabetes.
Descubre las ‘bondades’ de la grasa parda

Grasa abdominal, el objetivo a "atacar" por la grasa parda y beige.

La grasa parda es un tipo de grasa que durante la infancia cumple la función de proteger a los niños del frío, y que se creía que desaparecía cuando nos hacíamos mayores. Sin embargo, no solo sigue presente en pequeñas cantidades durante la edad adulta, sino que, según han confirmado diversas investigaciones, en esta etapa de la vida la grasa parda estimula el gasto energético de forma significativa, y quema las calorías extra que se ingieren con la comida, lo que puede ayudar a controlar el peso e, incluso, a adelgazar.

Además, se ha descubierto que juega un importante papel en el metabolismo de los triglicéridos y la glucosa que circulan en la sangre, convirtiéndolos en energía, por lo que podría servir para prevenir enfermedades como la diabetes y la obesidad,

En los bebés y niños pequeños la grasa parda es necesaria para regular la temperatura corporal, y se ha comprobado que esta grasa buena es más abundante en las personas que tienen un peso normal que en aquellos que sufren obesidad.

Grasa blanca, grasa parda y grasa beige

Al contrario de lo que ocurre con la grasa blanca, que es la responsable de almacenar energía y que, por lo tanto, provoca que algunas personas presenten un exceso de masa corporal, la grasa parda, como hemos explicado, actúa eliminando el exceso de calorías de la dieta, y facilitando así el control del peso.

La grasa beige se ha descubierto recientemente, y consiste en células de grasa blanca que, gracias a la acción de una hormona denominada irisina, adquieren propiedades características de las células de grasa parda, como quemar la energía sobrante. Aunque su capacidad para eliminar calorías es menor que la de la grasa parda, también se están investigando sus posibles aplicaciones en el tratamiento de la obesidad.

La grasa parda juega un importante papel en el metabolismo de los triglicéridos y la glucosa, convirtiéndolos en energía, y es capaz de estimular el gasto energético y ‘quemar’ las calorías extra que se ingieren con la comida

Durante el 20º Congreso Internacional de Nutrición de la Unión Internacional de Ciencias Nutricionales, que se ha celebrado recientemente en Granada (España), el profesor Jan Nedergaard, del Departamento de Moleclar Biosciences en The Wenner-Gren Institute de Estocolmo (Suecia), explicó que todos los estudios publicados han demostrado la gran capacidad de la grasa parda para captar y asimilar la glucosa circulante, así como para quemar el exceso de energía que ingerimos a través de la dieta.

El especialista añadió que en animales de laboratorio también se ha observado que la escasez de grasa parda es suficiente para que desarrollen obesidad, aunque no se sabe si esto funciona igual en los seres humanos con sobrepeso. Actualmente no es posible modificar la cantidad de este tipo de grasa en el organismo, pero hay numerosas investigaciones en marcha que intentan averiguar cómo puede regularse su presencia, ya que este descubrimiento podría ayudar a prevenir enfermedades como la diabetes y la obesidad.

Fuente: 20º Congreso Internacional de Nutrición de la Unión Internacional de Ciencias Nutricionales

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'Fuente: 'Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV)''

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