PUBLICIDAD

Mente y emociones
Zona de confort, cuándo y cómo salir de ella
La zona de confort es un entorno conocido que nos hace sentir seguros y protegidos. Pero el que no arriesga, no gana, y hay que salir de ella para ‘crecer’. Estos consejos te ayudarán a abandonarla sin miedo.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Por qué nos refugiamos en la zona de confort y cuándo debemos hacerlo

Por qué nos refugiamos en la zona de confort y cuándo debemos hacerlo

En las situaciones que conllevan elevados niveles de estrés o de malestar psíquico sí conviene refugiarse en la zona de confort.

No es de extrañar que queramos permanecer en el lugar en el que nos sentimos seguros, o junto a las personas que nos hacen sentir bien. En un primer momento, refugiarnos en nuestra zona de confort es una estrategia adaptativa que nos permite sentirnos fuertes ante la adversidad. Imaginemos el caso de un niño; su primer refugio, su primera área de confort, es su familia y amigos más cercanos. El disponer de esta zona le permite sentirse fuerte para enfrentarse al mundo, al percibir que él es importante, que tiene un gran valor, a una edad tan temprana, para sus seres queridos. Especialmente en esta etapa de nuestra vida disponer de esa zona de confort en la que te sientes protegido, es fundamental para nuestro bienestar psíquico.

En la edad adulta, disponer de un área de confort nos permite estar más tranquilos y cubre una de las necesidades humanas más importantes: la necesidad de seguridad y protección. Al mismo tiempo, disponer de una zona de confort en el marco social (por ejemplo contar con familiares o amigos de confianza dispuestos a prestar su ayuda en el momento en que lo necesitemos) es un importante amortiguador de emociones negativas como el estrés, además de ser un factor de protección ante enfermedades físicas y psicológicas.

Es por ello que en algunas ocasiones es recomendable no salir del área de confort para poder beneficiarnos de la fortaleza que ésta nos aporta. Estas situaciones son todas aquellas en las que la persona está sufriendo elevados niveles de estrés o de malestar psíquico. Decía Santa Teresa que “en tiempo de tormentas no hagas mudanzas”, algo que desde la psicología traducimos como que en tiempos de crisis existencial, hay que esperar a que la presión se reduzca para pensar más tranquilamente. Así por ejemplo, no es el momento de irme de mi trabajo de toda la vida justo cuando acabo de tener un conflicto en el mismo, o no es del todo adecuado en mitad de la crisis de pareja empezar a valorar nuevas opciones.

Sin embargo, qué pasaría si ese niño no saliese nunca de esa zona de confort que le proporcionan su familia y amigos. La respuesta es evidente: no crecería. Y con el verbo crecer nos referimos al desarrollo personal al que contribuyen los conflictos, las dudas, los éxitos y los fracasos, y la forma en que nos enfrentamos a ellos. Y es que las personas que no salen de la zona de confort se quedan pequeñas para siempre.

Actualizado: 14 de Mayo de 2016

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD