Crecimiento postraumático, cómo salir reforzados
Experimentar una situación traumática o acontecimientos vitales estresantes suele tener un impacto negativo a nivel emocional, pero se puede superar el daño. Te damos las claves para reponerte y salir fortalecido de una adversidad.

Crecimiento postraumático: cómo nos impactan los traumas

Actualizado: 12 de abril de 2021

El hecho de que una persona sea capaz de crecer ante la adversidad, lo que conocemos como crecimiento postraumático, depende de la circunstancia adversa en sí, de las condiciones ambientales en las que se encuentra (por ejemplo, su nivel socioeconómico, el apoyo social con el que cuente, etcétera), de sus rasgos de personalidad, de su estilo de afrontamiento ante los problemas y de su nivel de resiliencia. Por eso, el dicho popular: “Lo que no te mata, te hace más fuerte”, con el que hemos crecido muchas generaciones, no es del todo cierto en todas las circunstancias, ni para todo tipo de personas.

Tal y como describimos en nuestro tema sobre la resiliencia, esta se refiere a un proceso que refleja la adaptación positiva de la persona ante la adversidad. Tiene mucho que ver con la capacidad de superación y de auto-recuperación ante circunstancias adversas, además de un crecimiento personal. Es decir, la persona resiliente no solo es capaz de soportar y recuperarse de forma más o menos rápida y eficaz de la circunstancia adversa, sino que sale reforzada de la misma, con aprendizajes que le ayudarán a enfrentarse ante problemas futuros, y por ello presenta altos niveles de autoconfianza y fortaleza personal.

Padecer tres o más ‘Acontecimientos Vitales Estresantes’ (AVE) en un periodo menor o igual a seis meses puede suponer un nivel de estrés elevado para la persona

Te explicamos qué situaciones pueden causarnos un ‘trauma’, qué impacto pueden tener en nuestras vidas y nuestra forma de comportarnos en sociedad, y las claves para salir reforzados de ellas y conseguir crecer personalmente tras superar una de estas situaciones traumáticas (una pérdida familiar, un divorcio conflictivo, un despido, un grave accidente, una catástrofe natural, una violación…).

Eventos traumáticos versus acontecimientos vitales estresantes

Para poder crecer ante el trauma, es necesario diferenciar las circunstancias traumáticas de las que no lo son. En este hecho reside la capacidad de las personas para relativizar las circunstancias adversas dándoles una importancia relativa y no permitiendo que el malestar les invada. Podemos definir a las circunstancias traumáticas como eventos adversos que irrumpen de forma impactante en la vida de la persona. La intensidad de estas circunstancias es tal, que habitualmente suponen una interrupción brusca de la vida cotidiana y pueden suponer cambios importantes a partir de entonces. Pueden ser naturales (por ejemplo, desastres meteorológicos), o causadas por la mano del hombre (por ejemplo, una violación, o un atentado).

Crecimiento postraumático, cómo salir reforzados

Los estudios muestran que las circunstancias traumáticas provocadas por otra persona son más difíciles de superar que las originadas por circunstancias naturales. Ejemplo de eventos traumáticos son las situaciones de violencia, un accidente grave, un diagnóstico fatal, una violación, un secuestro, un atraco, una riada, un atentado, etcétera.

Las circunstancias traumáticas provocadas por otra persona son más difíciles de superar que las originadas por circunstancias naturales

En cualquier caso, a todos en algún momento de nuestro ciclo vital nos ocurren sucesos negativos de mayor o menor índole. Estos sucesos reciben el nombre de ‘Acontecimientos Vitales Estresantes’ (AVE). Entre ellos encontramos circunstancias como un despido, problemas económicos, un divorcio, o la pérdida de un ser querido.

Es decir, también son circunstancias negativas que irrumpen en nuestra vida pero, a diferencia de los eventos traumáticos, inicialmente suponen un impacto de intensidad menor. No obstante, diferentes estudios sostienen que el hecho de padecer tres o más AVE en un periodo menor o igual a seis meses puede suponer un nivel de estrés elevado para el sujeto que, para gestionarlo, deberá recurrir a estrategias de gestión de circunstancias adversas.

Cómo nos impactan los eventos traumáticos: consecuencias

El impacto más relevante y menos grave de los eventos traumáticos para el ser humano es el estrés, que es un proceso natural y adaptativo que se activa cuando las demandas externas exceden nuestros recursos de afrontamiento. Entran en funcionamiento entonces respuestas en nuestro organismo de tipo cognitivo o mental (por ejemplo, aumenta nuestro nivel de atención y de concentración), psicofisiológico (aumento de la frecuencia cardiaca, ritmo respiratorio, etcétera) y conductual (nuestra conducta es más hábil fruto de la activación de las respuestas anteriores).

Crecimiento postraumático: ser más fuerte tras un trauma

Sin embargo, cuando la situación traumática se mantiene demasiado tiempo (por ejemplo en el caso de los cuidadores de personas dependientes), son tres o más las situaciones estresantes que se producen en un tiempo menor de tres meses, o es demasiado impactante, como por ejemplo estar sufriendo malos tratos, o perder la movilidad de una parte de tu cuerpo tras un accidente, este estrés adaptativo puede pasar a “desadaptarnos”.

En este momento ese estrés nos produce dificultades para concentrarnos, fallos de memoria, taquicardias, dolores musculares o problemas de salud, así como movimientos torpes. Al mismo tiempo, pueden aparecer problemas psicopatológicos como el caso de los trastornos adaptativos. Este tipo de trastornos pueden ser de tipo ansioso (cursan con elevados niveles de ansiedad), de tipo depresivo (cursan con elevados niveles de tristeza) o de tipo mixto (cursan con elevados niveles de ansiedad y tristeza).

Crecimiento postraumático, cómo salir reforzados

Los trastornos adaptativos aparecen ante situaciones desbordantes de trabajo o familiares (por ejemplo, dificultades para compatibilizar la vida familiar con la laboral, problemas constantes con el jefe), ante cambios de vida como respuesta de adaptación a los mismos (por ejemplo, cambio de residencia o de lugar de trabajo, o ante un divorcio). En general, podemos decir que son trastornos que aparecen tras un intenso desgaste de la persona por adaptarse a la situación estresante de tipo cotidiano.

Finalmente, existen situaciones traumáticas intensas que, como hemos dicho anteriormente, no tendrían por qué haber aparecido en nuestra vida, ya que, afortunadamente, no todos los humanos las tienen que experimentar. En estos casos, la experimentación, o incluso la mera observación de estas situaciones (por ejemplo el caso de un niño que observe situaciones de malos tratos en su hogar, pero no los reciba) pueden dar lugar al trastorno por estrés postraumático.

Se trata de un grave trastorno de ansiedad altamente incapacitante que bloquea por completo la vida de la persona, que manifiesta síntomas como reacciones de ansiedad muy intensas, evitar los lugares relacionados con el trauma (incluso conversar acerca del mismo), y lo revive con frecuencia mediante flashback (sueños que parecen reales en donde cree seguir viviendo el trauma) o pesadillas. Este trastorno cursa con un nivel de hiperalerta elevado, por lo que el afectado se sobresalta fácilmente ante los ruidos y presenta problemas para dormir.

Creado: 5 de febrero de 2021

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