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Mente y emociones
Zona de confort, cuándo y cómo salir de ella
La zona de confort es un entorno conocido que nos hace sentir seguros y protegidos. Pero el que no arriesga, no gana, y hay que salir de ella para ‘crecer’. Estos consejos te ayudarán a abandonarla sin miedo.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Consecuencias de no salir de la zona de confort

Consecuencias de no salir de la zona de confort

No salir nunca de la zona de confort puede generar tristeza, apatía y frustración, entre otras emociones negativas.

No salir de nuestra zona de confort puede llegar a convertirse en una gran barrera y limitación personal, ya que perdemos la oportunidad de enfrentarnos a nuevos retos, vivir nuevas experiencias, o incluso conocer gente nueva. No abandonar jamás el entorno conocido hará que disminuyan progresivamente nuestras habilidades, y que nuestras expectativas se reduzcan cada vez más. Y esto no sería tan grave si no fuera porque con esa actitud también podemos ver mermada significativamente nuestra capacidad para ser felices.

En su libro El camino de la felicidad, J. Bucay hace alusión a la importancia que tienen nuestros objetivos y expectativas para ser felices. Parece bastante evidente que las personas que se plantean expectativas muy amplias y lejanas difícilmente son felices, y pueden experimentar una elevada dosis de frustración en sus vidas. Sin embargo, una persona que se plantea metas muy próximas y fácilmente alcanzables, tampoco es feliz.

En este segundo tipo de personas se encuentran precisamente aquellas que se niegan a salir de su zona de confort. Estas personas, habitualmente ante el miedo a la frustración, y para evitar el estrés que subyace al desafío, deciden proponerse metas que requieren muy poco esfuerzo, o pocos movimientos en su vida, que son alcanzables tan fácilmente y de manera tan temprana, que rápidamente dejan de hacerles ilusión, desvaneciéndose gradualmente esa pequeña dosis de felicidad que les había proporcionado.

Entre las principales consecuencias que tiene no salir de nuestra zona de confort se encuentran:

  • Experimentar una amplia gama de emociones negativas, destacando entre ellas la tristeza, la apatía y la frustración, debido a que si bien la persona que permanece en su zona de confort no arriesga, tampoco gana nada, perdiendo así una potencial tasa de refuerzos positivos que nos motivan cada día.
  • Reducción de los niveles de autoestima por no afrontar nuevos retos.
  • Sentimiento (y en cierta medida realidad) de limitación personal; el individuo percibe que no crece personalmente. En muchas ocasiones lo verbaliza como sensación de estancamiento.
  • Falta de habilidades para resolver problemas y tomar decisiones; la persona siente que sus habilidades van mermándose, pues al no tener que enfrentarse a nuevos retos no tiene que decidir nada, por lo que no puede calibrar su capacidad para resolver problemas.
  • Problemas sociales o de pareja; mientras que él no crece, su entorno puede que sí lo haga, pudiendo aparecer conflictos por no tener retos ni intereses en común. Este hecho en algunos casos puede conducir al aislamiento.
  • Sensación de aburrimiento; sienten que necesitan un cambio en su vida, pero no saben qué hacer para conseguirlo.

Actualizado: 21 de Junio de 2017

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