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Mente y emociones
Inseguridad: cómo vencer tus miedos
La inseguridad se debe a sentimientos, pensamientos y conductas que nos hacen desconfiar de nuestra capacidad para afrontar problemas o decisiones. Descubre cómo aprender a tener seguridad en ti mismo.
Escrito por Dra. Vanesa Fernández López, Psicóloga, especialista en emociones

Diferencias entre ser una persona segura o insegura

La seguridad o inseguridad en uno mismo son características de la personalidad que pueden hacer que el peor de tus días se convierta en una auténtica pesadilla, o en un reto del que adquieres nuevos aprendizajes para ocasiones futuras. Las personas seguras no son aquellas que aciertan siempre a la hora de tomar decisiones o resolver problemas, sino aquellas que, se equivoquen o no, confían en su capacidad para afrontar cualquier situación y salir airosos. Es por ello que las personas seguras de sí mismas se enfrentan a más retos que aquellas que carecen de esta cualidad, y tienen por lo tanto más probabilidades de desarrollarse y avanzar en diversos terrenos de su vida.

La gente insegura, por el contrario, acaba por limitar su crecimiento en distintas áreas de su existencia, arrastrando además un importante malestar emocional (tristeza, ansiedad, minusvaloraciones, autoboicot…). Lejos de lo que la persona segura de sí misma puede aparentar, con la seguridad no se nace, sino que es una característica que se adquiere y desarrolla a lo largo de la vida. Por eso, queremos darte una buena noticia: puedes aprender a sentirte seguro contigo mismo.

Qué significa tener inseguridad en uno mismo

La inseguridad en uno mismo se define como un complejo emocional, cognitivo y conductual que hace que la persona se sienta, se piense, y se comporte de manera insegura, afectando así a la opinión que tiene sobre sí mismo y sus capacidades. A nivel emocional, el binomio miedo y sentimiento vulnerabilidad hacen que el individuo inseguro no tenga una buena predisposición para enfrentarse a situaciones que conlleven incertidumbre.

Toda emoción tiene asociados uno o varios pensamientos, y es por ello que a nivel cognitivo la persona insegura piensa o se dice cosas que asustan: “tú no puedes/sabes”, “no eres capaz o no estás preparado para”, “otros lo hacen mejor que tú”, “mejor pregúntale a …”, “si me equivoco las consecuencias serán horribles”…, son sólo algunos de los ejemplos de las palabras que se dedica la persona insegura a la hora de enfrentar o resolver problemas, o si debe tomar una decisión importante que afecte a su ámbito laboral o familiar, a su relación de pareja, a un cambio de residencia, etcétera.

No será de extrañar entonces que, ante este panorama, la persona insegura lleve a cabo comportamientos de evitación o escape de los problemas. Es decir, niega la existencia de estos, no los afronta derivando su resolución en otros, o los acaba enfrentando con unos niveles de ansiedad muy elevados. Ante esta combinación de emociones, pensamientos y comportamientos desajustados, la percepción de sí mismo se va deteriorando cada vez más, interfiriendo en sus expectativas para resolver problemas o asumir riesgos futuros y, por supuesto, para conseguir objetivos, tener éxito, e incluso ser feliz. 

Actualizado: 16 de Diciembre de 2016

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