Julio de la Iglesia

TEDAX (Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos), coach y autor de 'El miedo es de valientes'
El miedo puede impedirnos avanzar y tomar decisiones. El TEDAX Julio de la Iglesia, coach experto en la gestión del miedo y autor de 'El miedo es de valientes', nos explica cómo afrontarlo y convertirnos en una persona segura.
Julio de la Iglesia, autor de 'El miedo es de valientes'
“El miedo puede ser un trampolín al éxito porque pone el foco en aquello que tenemos que mejorar, aprender, o cambiar, para conseguir lo que nos hemos propuesto”
Escrito por: Eva Salabert

15/02/2022

El miedo es una emoción que nos acompaña toda la vida. Forma parte del desarrollo infantil –lo que se conoce como miedos evolutivos–, pero en la vida adulta sentimos temores que aunque en ocasiones cumplen una función necesaria, como evitar que corramos riesgos y peligros innecesarios, pueden convertirse en patológicos e impedirnos desarrollar nuestras actividades cotidianas, o incluso disfrutar del ocio. Y eso lo sabe bien Julio de la Iglesia, que a pesar de ser Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX), admite haber padecido claustrofobia, un temor irracional a encontrarse en un espacio cerrado, como un ascensor. Su experiencia profesional y personal le ha llevado a formarse como coach experto en la "gestión del miedo y en la toma de decisiones bajo presión". Julio, ponente de dos charlas TEDx y Top 100 conferenciantes, acaba de publicar El miedo es de valientes (Alienta editorial), y nos da algunas claves sobre cómo convertirnos en una persona segura y eficaz.

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¿Cómo pasa uno de ser TEDAX (Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos) a convertirse en un coach experto en la gestión del miedo y en la toma de decisiones bajo presión?

Julio de la Iglesia, autor de 'El miedo es de valientes'

Estas dos actividades son complementarias; yo sigo ejerciendo como TEDAX, soy funcionario de carrera, soy inspector de la policía nacional, y sigo en activo. Y ser coach en gestión del miedo viene porque yo me formé como coach en 2012 y a partir de ese momento empecé a trabajar con las emociones; todo el mundo me preguntaba mi impresión sobre cómo se supera el miedo, cuántas veces he pasado miedo en mi vida…; este tipo de cosas.

Yo he sido claustrofóbico durante muchísimos años y tener una fobia es algo muy serio; es un miedo extremo, irracional. Y a día de hoy la he superado, pero durante años la sufrí. Por eso cuando un cliente me decía "tengo un miedo atroz a esto, o tengo tal fobia", le entendía perfectamente, porque cuando has tenido una fobia empatizas con esas personas. Y fue una transición natural; la verdad es que mi actividad como TEDAX respalda mucho mi discurso sobre la gestión del miedo, porque lo he pasado y lo sigo pasando. Como muchas veces he sido cobarde, y a la vez he sido valiente otras muchas porque he sentido miedo y he dado el paso, creo que sé un poquito de lo que va.

Sin amor, sin pasión, sin una motivación grande, es muy difícil afrontar una situación que realmente te da miedo e inseguridad

¿Cómo hacéis los profesionales como tú para controlar el miedo en el desempeño de vuestra actividad laboral?

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Afrontar el miedo es algo muy personal, porque el miedo solo se supera en la acción, no en la ensoñación. Tú puedes visualizarte superando eso que a ti te da miedo como ejercicio, como parte de la terapia, y visualizarte viviendo esa vida que quieres vivir después de dar ese paso, de tomar esa decisión, pero cómo lo afrontes va a depender mucho de tus características y de dónde te apoyes, qué fortalezas tengas, qué es lo estés pensando o anhelando para al final dar ese paso.

Podemos empezar por el final, ¿qué es lo contrario del miedo? Para mí lo contrario del miedo es la seguridad. Hay otros muchos autores que piensan que es el amor, algo que yo comparto hasta cierto punto porque sin amor, sin pasión, sin una motivación grande, es muy difícil afrontar una situación que realmente te da miedo e inseguridad porque te preguntas ¿y si fracaso?, ¿y si fallo?, ¿y si no se abre el paracaídas?, ¿y si me arruino?, ¿y si no vuelvo a encontrar el amor de vida?, ¿y si es un cáncer?

Para mí lo contrario del miedo es la seguridad, porque cuanta más seguridad tienes, menos miedo sufres

Todas estas decisiones, dar esos pasos sabiendo que puedes fallar, no es fácil, y necesitas una fuerte motivación. Y el amor es una motivación muy potente. Pero para mí lo contrario del miedo es la seguridad, porque cuanta más seguridad tienes, menos miedo sufres. Si tú estás convencido de que puedes hacer algo sin fallos, con solvencia, no vas a tener miedo. Si sabes conducir no te va a dar miedo meterte en un coche, pero si te acabas de sacar el carnet y te dicen que te tienes que subir en un fórmula 1 sentirás pavor.

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Si tienes un hijo que se está ahogando en un río, aunque tengas miedo al agua vas a intentar sacarlo, porque lo que hay ahí dentro te importa más que tu vida, y lo que no puedes asumir es quedarte donde estás. Por eso para mí es fundamental tener una fuerte motivación. El amor es una gran motivación, pero lo que vamos buscando es seguridad: la seguridad de que no vamos a fallar.

¿Ha habido alguna situación en tu vida que, sin ser peligrosa, te haya producido un miedo irracional?

Pues esta fobia a los espacios cerrados que mencionaba; a meterme en el metro, en un garaje, en un ascensor, a ponerme un equipo estanco –un EPI o equipo de protección integral– con una botella a la espalda, que llevas un regulador y que puedes respirar, pero que para mí era un sitio cerrado en el que dependías de la botella, y pensaba "si esa botella se estropea me quedo sin respirar". Por esto he pasado momentos de mucha angustia, y he tenido que decirme: vamos a ver, si todo está funcionando, si estas personas lo están haciendo, ¿por qué no lo vas a hacer tú? Tranquilízate, respira, conecta con esa parte que está pensando y razonando, que te está diciendo: "sigue un segundo más, y sigue respirando. Sigue pasando el tiempo y no te ha dado un infarto, sigues aquí. Respira y céntrate". Te vas dando un montón de mensajes que te has preparado, como que has sido valiente otras veces, y vas reuniendo fuerzas hasta que al final lo vas superando y confirmando que no pasa nada.

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Entonces, ¿para vencer al miedo sería bueno hacer una especie de terapia de exposición?

Sí, totalmente. La evitación lo único que hace es reafirmar y confirmar que eres cobarde. Y entonces te avergüenzas. Es un miedo tan primitivo, tan irracional, que no escuchas, que solo lo vive y lo piensa el que lo siente, y le da vergüenza hasta manifestarlo, porque ser cobarde no es algo de lo que las personas se sientan orgullosas, y lo ocultan. Si temen el ascensor dicen "no, yo subo por la escalera, que somos muchos, y además es bueno para el corazón, o estoy bajando tripa…". Y aunque sean 14 pisos el hombre llega arriba con la lengua fuera sabiendo que en cada escalón ha sido cobarde. A estas personas, entre las que yo me incluyo, hay que llevarlas a dar ese primer paso seguro, y luego el segundo, y luego el tercero, hasta que llegan al rellano y ven que no ha pasado nada.

Lo que más alimenta el miedo es la imaginación. La imaginación nos puede jugar una mala pasada tremenda porque siempre vamos a recrear finales apocalípticos en los que nos sucederá lo peor

Al igual que al que tiene miedo a volar le explicas los sistemas de seguridad que tiene un avión para que compruebe que es una fantasía, porque lo que más alimenta el miedo es la imaginación. La imaginación nos puede jugar una mala pasada tremenda porque siempre vamos a recrear finales apocalípticos en los que nos sucederá lo peor. Lo que tú piensas que puede ser improbable, el fóbico lo ve como inminente.

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Miedo: para qué sirve y cómo te ayuda a tener éxito

Dices que el miedo también hay que tomarlo como una oportunidad. ¿Para qué nos sirve el miedo y cuándo debemos sospechar que se ha convertido en una experiencia patológica?

Cuando el miedo te está avisando de un peligro –que es su principal función–, cuando ese piloto rojo en el salpicadero de tu nave, que es tu cuerpo, te dice "cuidadito, no cruces que viene una moto, o un coche", hay que escucharlo. Y eso todo el mundo lo sabe. Te advierte si te estás metiendo en un sitio donde compras papeletas para que algo malo te pase.

Pero, por otro lado, el miedo puede ser un trampolín al éxito, porque pone el foco en aquello que tenemos que mejorar, que necesitamos aprender, que debemos cambiar para conseguir lo que nos hemos propuesto. Si tienes miedo a suspender, la mejor garantía de que vas a aprobar es estudiar; ya verás como pierdes tus temores y tus probabilidades de éxito aumentan.

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El miedo es una lupa que te dice lo que tienes que mejorar y aprender porque te falta seguridad, te falta rodaje, experiencia, actitud de combate…, que es algo fundamental. Cuando nos plantamos en la vida con esa determinación de "pase lo que pase, a esto le vamos a buscar una solución y vamos a luchar hasta el final", es muy diferente a cuando decimos "esto no tiene solución, esto es el fin, esto es una mierda, no vale para nada lo que hago…", porque se convierte en una bola y la situación te sobrepasa, y algunas personas entran en shock, en pánico, y acaban dando muy poquito de lo que tienen en su interior.

Cuando estamos totalmente secuestrados por la emoción, que nos dice: corre, huye, no te muevas…, dejamos de buscar soluciones creativas, personalizadas, eficaces para aquello que tenemos que resolver

Cuando la amígdala, que forma parte de nuestro cerebro, se hace cargo de nuestros pensamientos y nuestras decisiones, cuando es quien aprieta el botón de alarma, casi no hay vuelta atrás. Todas las unidades se ponen al servicio de la amígdala y dejamos de pensar con claridad porque la parte prefrontal del cerebro disminuye mucho su actividad, dejamos de ser creativos, de expresar nuestro talento, de tomar decisiones con criterio y basadas en datos…, y estamos totalmente secuestrados por la emoción. Y la emoción nos dice: corre, huye, salta, no te muevas, quédate quieto que no te vean, que piensen que estás muerto… Y, claro, dejamos de buscar soluciones creativas, personalizadas, eficaces para aquello que tenemos que resolver.

La solución sería anticiparse un poquito a esta situación en la que el incendio ya se ha desbocado y hay que llamar a los bomberos porque no hay quien se haga cargo de ella. En cambio, si cuando empezamos a sentir este malestar, esta sensación de incertidumbre, actuamos, todo cambia, porque si ves que la cosa empieza a ir mal, que esa no es la relación que querías, que ese contrato que has firmado no te va a llevar a buen puerto, que la vida te está poniendo muchas trampas para llegar a conseguir lo que quieres…, quizás ese miedo está justificado porque te alerta de que tal vez te estás metiendo en un agujero sin salida.

Y cuando tienes claro que desde pequeño querías ser tal cosa, o hay un problema en tu relación sentimental y aunque buscas un entendimiento no cambia nada y la pareja sigue siendo muy tóxica, o ves que en el trabajo no te valoran, que los compañeros no te gustan, o cuando te levantas todas las mañanas parece que cargues con una mochila desde bien temprano…, es momento de reaccionar. Para seguir así, es mejor que te la juegues, porque si te arriesgas y ganas te puede cambiar la vida de lado a lado. Hay que ser sincero, mirarse al espejo y decir "no vamos a tomar ninguna decisión todavía, pero vamos a decirnos a la cara lo que queremos".

Supongo que ese sería el primer paso, ya que en el libro dices que te centraste en "cambiar el concepto del miedo como un obstáculo hacia mis objetivos para convertirlo en un trampolín al éxito". ¿Eso cómo se hace?

Lo primero es identificar qué es lo que yo quiero conseguir, porque si tengo miedo a volar pero vivo en un pueblo de la Alcarria del que no tengo intención de salir porque estoy muy feliz allí en mi casita con mi familia, mis animales y mi huerto, y solo he volado una vez en la vida y no pienso repetir, esto no supone un problema para mí. Pero si soy un ejecutivo y tengo que viajar a menudo y cada vez que subo a un avión se me descompone el cuerpo, es necesario ver qué se puede hacer para superar ese miedo.

Yo abogo siempre por una fuerte motivación y el control de esa emoción antes de que la cosa se desmande, además de una certeza del riesgo, de que realmente estamos ante un peligro. ¿Meterse en un ascensor es jugarse la vida? Pues no debería serlo. ¿Un ascensor si se cierra te quedas sin aire? ¿Estás convencido de eso, o solo lo estás pensando tú?

Por otro lado, uno tiene que ser competente. En la crisis de 2008 hubo muchos empresarios, innovadores, que querían montar un negocio porque veían una posibilidad y dijeron "bueno, pues lo poco que tengo lo invierto y así creo mi puesto de trabajo", y después iban cerrando un negocio detrás de otro; muchos por la crisis, y muchos porque solo tenían motivación y les faltaba esa competencia ejecutiva, saber dónde se estaban metiendo, conocer el nicho, el estado del mercado, muchos factores que no tienen nada que ver ni con la motivación, ni con la actitud de combate, sino con la competencia ejecutiva, con la formación, con la pericia, con la experiencia, con el saber gestionar y con la acción. Porque podemos estar hablando de lo seguro que es subir en un ascensor o un avión toda la mañana, pero hasta que no te subas en un ascensor o en un avión no vas a saber si lo has superado. Eso es inevitable, la acción es muy importante, porque es lo que transforma todo y lo que certifica si vas por el buen camino o te estás equivocando.

La motivación de la que hablaba es un poco ese espíritu de aventurero, de 'Indiana Jones', porque la vida es realmente una aventura, en el sentido de vamos a ver qué pasa. La vida es cambio; otra cosa es que sea progreso, pero cambio va a ser seguro, y eso va a depender de lo que tú te esfuerces y un poquito de la suerte.

¿Cómo deberíamos actuar con los niños para evitar que tengan miedo? Lo pregunto porque a veces se mete miedo a los niños precisamente para intentar que no corran riesgos.

La verdad es que para un padre es muy cómodo meter miedo, levantar la voz, dar un grito, amenazar, castigar…, y a los que hayan recibido esa formación y estén practicando ese método de 'educar' (entre comillas) les puede ir resultando hasta que el niño tiene cierta edad, porque a partir de los 12 años, o 15 o 16, cuando también saben levantar la voz, también saben plantarse, y además les llega el momento de encararse con la autoridad, empiezan los problemas.

Es muy normal que los niños tengan miedo, sobre todo a partir de los ocho años, cuando empiezan con los terrores nocturnos, pero no hay que decirles "no tengas miedo" porque eso no soluciona nada, ni da ninguna seguridad

Ahora con las plays está todo solucionado, porque si un niño te da guerra le das la play, y si te sigue dando guerra le quitas la play. Pero yo abogo por otra cosa, creo que es muy normal que los niños tengan miedo, sobre todo a partir de los ocho años, cuando empiezan con los terrores nocturnos, esas pesadillas…, y no hay que decirles "no tengas miedo" porque decir "no tengas miedo" no soluciona nada, ni da ninguna seguridad. Si se está quemando la casa no me digas que no tenga miedo, dime dónde está la salida de emergencia, que los bomberos están ya en la puerta y cómo vamos a solucionar este problema, y ya verás como me voy tranquilizando.

Por eso, si el niño tiene miedo hay que decirle "no te preocupes" y si está viendo un fantasma mostrarle que no es un fantasma, sino la cortina de la ventana que se movía porque estaba abierta, y dar la luz para que lo vea y lo afronte. Porque si no dejamos que estos niños afronten su realidad, sus miedos, sus incertidumbres, no aprenderán a hacerlo. Yo soy padre y cuando mi hija era pequeña le encantaba subirse a los árboles y a las piedras en La Pedriza y no era fácil aguantar ahí debajo viendo cómo subía, pero la dejabas hacerlo sin decirle "que te vas a hacer daño, que te vas a matar, que te vas a manchar los pantalones…", porque con esa actitud criamos personas desvalidas, dependientes… Hay que dejar a los niños que experimenten.

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