Ejercicio y deporte
Fracturas por estrés
Los deportistas y las personas que realicen una actividad física continuada pueden sufrir una fractura por estrés. Te explicamos sus síntomas y tratamiento, y qué medidas debes tomar para disminuir el riesgo.
Escrito por Julián Martínez San Juan, Osteópata, quiromasajista deportivo y técnico superior deportivo

Fracturas por estrés

Se considera fractura a la falta de continuidad en una estructura ósea. En la mayoría de los casos, estas fracturas son consecuencia de acciones traumáticas. En el caso de las fracturas por estrés, el resultado viene dado por una reiteración prolongada y repetitiva de fuerzas o micro traumatismos de bajo impacto.

El tejido óseo se compone fundamentalmente de colágeno, un material visco elástico orgánico. Este material responde a las agresiones externas recomponiendo los daños producidos. Si las agresiones son demasiado consecutivas, los daños superan la capacidad reparadora de este material. Es entonces cuando se rompe el equilibrio destrucción-reparación, y se crea una fractura por estrés.

Mecanismo de lesión de una fractura por estrés

Este tipo de afectación se puede dividir en dos vertientes claramente diferenciadas dependiendo del origen de su producción.

Fracturas por debilidad

En este grupo se ajustan los modelos de lesión cuyo origen viene dado por deficiencias óseas inherentes. Pacientes con osteoporosis son proclives a presentar esta lesión debido a una pérdida en la densidad mineral del hueso; las mujeres, a consecuencia de anomalías en el proceso menstrual (oligomenorreas o amenorreas), y la tercera edad, también son más vulnerables por la misma causa. En niños, es frecuente encontrar fracturas por estrés asociadas a los cartílagos de crecimiento.

Fracturas por fatiga

Estas lesiones se producen en un hueso como resultado de una exagerada y continuada actividad muscular realizada de manera repetitiva. El incremento de actividad muscular hace que el hueso responda con un proceso de regeneración e incremento, pero hay una etapa transitoria de recarga ósea en la que el hueso es relativamente débil y vulnerable a este tipo de fracturas, debido al desequilibrio existente entre la resistencia ósea disminuida y el aumento de la fuerza y tono muscular.

Los grupos más predispuestos a padecer este tipo de fracturas son fundamentalmente los deportistas y personas de actividad física continua. Entre los deportistas existen factores comunes a la aparición de esta dolencia:

  • Incremento desordenado de la duración, intensidad o frecuencia de la actividad.
  • Inadecuado período de descanso entre los esfuerzos.
  • No respetar una etapa de adaptación gradual a las cargas tras una etapa sin actividad.
  • Cambios bruscos en la superficie de realización de la actividad (el paso de superficies blandas a más duras)
  • Alteraciones en los gestos técnicos deportivos.

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