18 de mayo de 2012
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La hiperhidrosis es una producción excesiva de sudor cuyo origen se encuentra en el funcionamiento inadecuado del sistema nervioso autónomo. Esta función del sistema nervioso consiste en recibir y procesar la información proveniente del medio interno (vísceras) para enviar instrucciones de respuesta a los músculos, glándulas y vasos sanguíneos. Si se produce un exceso en la producción de señales, la respuesta será también desproporcionada. No se sabe a ciencia cierta, pero también existe la posibilidad de que, en algunos casos, sean las glándulas las que no respondan de manera adecuada a las señales del sistema nervioso, lo que causaría el mismo efecto patológico.
Este trastorno se localiza principalmente en las zonas del cuerpo que presentan mayor número de glándulas sudoríparas, como la cabeza, la espalda, el pecho, las axilas, las manos, el periné y los pies.
El ser humano y muchos otros animales emiten en determinadas condiciones una sustancia más o menos acuosa que recibe el nombre común de sudor. Este líquido cumple distintas funciones en el organismo: ayudar al mantenimiento de la temperatura corporal, lubricar, permitir la identificación de un individuo, o eliminar ciertas toxinas producidas por el organismo (como el ácido láctico) y limpiar en cierta medida la superficie externa de la piel.
El sudor es producido y liberado por las glándulas sudoríparas, que se encuentran distribuidas sobre gran parte de la superficie corporal; hay aproximadamente dos o tres millones repartidas en todo el cuerpo. Suelen diferenciarse dos tipos de glándulas en función de su secreción. Las primeras son las glándulas ecrinas, que segregan un líquido acuoso que tiene un papel fundamentalmente termorregulador (mantenimiento de la temperatura corporal). Estas glándulas son muy numerosas, sólo faltan en los labios y en algunas áreas de los genitales externos. En condiciones normales, el cuerpo detecta un aumento de temperatura, ya sea debido a un incremento del termómetro en el exterior, a una situación de estrés o a la realización de algún tipo de ejercicio, y envía una señal al hipotálamo (centro termorregulador del organismo). El hipotálamo responde activando los mecanismos necesarios para que comience el proceso de sudoración y, al evaporarse el sudor de la piel, la refrescará y disminuirá la temperatura del cuerpo. En el proceso de termorregulación participan también los sistemas endocrino y cardiovascular.
El otro tipo de glándulas sudoríparas tienen menos importancia en el hombre que en otras especies. Son glándulas de mayor tamaño y menos numerosas, reciben el nombre de glándulas apocrinas. Su secreción tiene un componente graso y es responsable en gran medida del olor corporal (muy importante en muchos animales para identificar a sus congéneres y a los depredadores).
"La privación de sueño resulta incompatible con la vida."
25% de la población soporta niveles de ruido superiores a lo permitido
Por cada decibelio que se supera el umbral de los 65 máximos recomendables se aumentan los problemas vasculares, de tensión, psiquiátricos, de audición e incluso las posibilidades de sufrir un ictus.
Fuente: 'Ruido y salud'
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