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Los niños con autismo podrían mejorar gracias a la oxitocina

El tratamiento con oxitocina ha beneficiado a niños con autismo, mejorando su comportamiento social, lo que abre una vía de investigación con esta hormona, para encontrar un fármaco que combata los síntomas de este trastorno.
Niña con autismo realizando una actividad programada

El tratamiento con oxitocina mejoró las relaciones sociales de los niños con autismo.

24 de Julio de 2017

La oxitocina, una hormona capaz de regular las emociones y las relaciones sociales, ha demostrado ser beneficiosa en casos de niños con trastorno del espectro autista (TEA), de acuerdo con la principal conclusión de un estudio que ha sido realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. Según la investigación, publicada en la revista digital Proceedings of the National Academy of Sciences, la oxitocina podría ser un tratamiento prometedor para mejorar las escasas relaciones sociales de los niños con autismo.

Los niveles basales de oxitocina en sangre antes del tratamiento podrían predecir la reacción al mismo, ya que se observó que cuanto más bajos eran, más eficaz era la hormona a la hora de mejorar las relaciones sociales de los niños con autismo

Entre los resultados obtenidos, se observó que la reacción a la oxitocina no era la misma en los niños que tenían valores bajos al comienzo de recibir esta hormona, que en los que contaban con niveles algo más altos. Aquellos que tuvieron una cantidad inferior reaccionaron mejor al tratamiento, produciéndose más cambios en su comportamiento social. Por tanto, los niveles basales de oxitocina en sangre antes de administrar la medicación, podrían determinar la reacción a esta, y permitirían así predecir su eficacia.

El estudio incluyó a 32 niños diagnosticados con autismo, a los que se dividió en dos grupos de manera aleatoria; a uno de ellos se le administró oxitocina mediante un espray nasal, y al otro un espray con placebo. El tiempo que duró el tratamiento fue de cuatro semanas, y la aplicación del espray debía ser dos veces al día. Tras ese tiempo se evaluó a los pequeños mediante un cuestionario rellenado por sus padres, el cual también habían contestado al inicio del ensayo.

Se observó que el tratamiento no tuvo ningún efecto adverso y que mejoraron las relaciones sociales de los menores, aunque no cambiaron los comportamientos repetitivos ni los niveles de ansiedad que presentaban los niños. Para conocer más sobre cómo puede ayudar la oxitocina a los pequeños con este trastorno, en varias instituciones en Estados Unidos se ha puesto en marcha una gran investigación sobre los efectos de esta hormona, que pretende confirmar los hallazgos del estudio, así como identificar las características de los pacientes que respondan mejor a este tipo de terapias.

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