Afantasía, la imposibilidad de imaginar

La afantasía es un extraño trastorno que incapacita a quien lo sufre para generar o proyectar imágenes mentales, lo que impide recordar el pasado, imaginar el futuro, tener sueños o incluso asustarse con historias de miedo.
Afantasía, vivir sin imaginar

Actualizado: 2 de noviembre de 2021

Seguro que si te propongo que pienses en una playa te viene a la mente la arena, las olas, el horizonte… Sin embargo, entre el 2% y el 5% de la población mundial no podrían imaginarse ni esta ni ninguna otra imagen, se trata de la afantasía, una enfermedad que impide recordar, imaginar o incluso tener sueños.

Este trastorno se produce en personas que tienen sus sentidos en perfecto estado, pueden ver, oler, sentir, escuchar o saborear sin problema, pero la dificultad se encuentra en la proyección de estos sentidos en la mente, generando algo así como una mente vacía o ciega incapaz de visualizar ninguna imagen en ella.

Y es que, los científicos creen que cuando se mira algo se activan unas redes cerebrales de áreas que procesan la información más allá de la vista, lo que permite que cuando se cierran los ojos se pueda evocar esa imagen de nuevo. Pero parece ser que esto no ocurre en las personas con afantasía, lo que puede interferir de manera directa en su día a día.

Cualquier función cognitiva que requiera un componente visual sensorial, ya sea de manera voluntaria o involuntaria, es probable que se reduzca en la afantasía

Por ejemplo, cuando vamos a ir a un sitio nuestra mente valora las rutas posibles, imagina y calcula cuál es la mejor, algo tan simple y cotidiano resulta imposible para aquellos con afantasía. Si te pido que pienses en tu canción favorita, seguro que las estás oyendo ahora mismo como si tuvieses un reproductor en la cabeza, esto es algo que tampoco pueden hacer las personas con este raro trastorno. Ni siquiera pueden evocar la imagen de su pareja si la echan de menos.

Causas de la afantasía o ausencia de imágenes sensoriales

Pero, ¿a qué se debe la afantasía? Es una pregunta que todavía parece estar sin respuesta, pues no se han llevado a cabo muchos estudios al respecto, a pesar de que fue descrita en el año 1880. El investigador Adam Zeman, de la Universidad de Exeter, y que dotó a este problema de nombre en el año 2015, indica que la diferencia entre una persona con afantasía y otra sin ella es que el proceso en el que el cerebro intenta reactivar los patrones de actividad de la glándula pineal –el ojo mental– se ve interrumpido, creen que por una ausencia de neuronas encargadas en esta función.

Causas de la afantasía

La mayor investigación hasta la fecha se trata de un estudio publicado en la revista Scientific Reports, en el que se analizó a 250 personas con afantasía. Los resultados mostraron que no solo se asocia a ausencia de imágenes visuales, sino que también afecta a otros procesos cognitivos, como una reducida habilidad para recordar el pasado, imaginar el futuro y soñar.

Concretamente, se encontró que el 26% de los participantes declararon una ausencia de imágenes multisensoriales, como puede ser la imaginación del sonido, del tacto, del gusto, movimiento, tacto, olor y las emociones. Además, creen que podría haber subtipos de afantasía, pues algunas personas tenían problemas para imaginar una de estas sensaciones, pero no ocurría con otras.

La afantasía impide que te asusten las historias de miedo

La afantasía también podría ser la causante de que algunas personas no sientan miedo, por ejemplo, cuando escuchan alguna historia de terror. Así lo ha revelado un estudio hecho por miembros del UNSW Sydney (Australia) y publicado en la revista Proceedings of The Royal Society, en el que se ha analizado la reacción física y emocional de personas con este problema al leer relatos angustiantes.

“Las imágenes son un amplificador del pensamiento emocional, sin ellas los pensamientos no van a tener ese boom emocional”

Los hallazgos indicaron que las imágenes mentales son clave en la vinculación de pensamientos y emociones, pues los niveles de conductividad de la piel empezaron a crecer rápidamente en las personas que visualizaban las historias, mientras que en aquellos con afantasía estos niveles eran prácticamente planos.

Ausencia de imágenes sensoriales

“Estos dos conjuntos de resultados sugieren que la afantasia no está relacionada con la reducción de la emoción en general, sino que es específica de los participantes que leen historias de miedo. Los hallazgos sugieren que las imágenes son un amplificador del pensamiento emocional. Podemos pensar todo tipo de cosas, pero sin imágenes, los pensamientos no van a tener ese boom emocional”, explica Joel Pearson, principal autor del estudio.

Todavía queda mucho por conocer acerca de este trastorno, pues se desconoce la causa exacta, aunque se sabe que puede darse de nacimiento o a posteriori. Incluso se baraja la posibilidad de que las personas con afantasía puedan tener menos probabilidades de desarrollar trastornos asociados con recuerdos de miedo, como el trastorno de estrés postraumático. Además, se debe investigar para poder dar con un tratamiento que resulte eficaz y que devuelva a las personas con afantasía la capacidad de generar imágenes, sonidos y sensaciones en su mente.

¿Quieres saber si sufres afantasía?

En 1973 el psicólogo británico David Marks desarrolló una forma estándar de comprobar la agudeza del ojo de la mente, es decir, la capacidad para generar imágenes visuales fiables: el Cuestionario sobre la viveza de las imágenes visuales (VVIQ). Esta especie de test pide a las personas que imaginen varias escenas y califiquen la claridad de sus imagen mental. El procedimiento se puede realizar con los ojos cerrados o con los ojos abiertos. Las encuestas muestran que la mayoría de las personas tienen imágenes mentales bastante vívidas; sólo del 2 al 3 por ciento informa una mente completamente libre de imágenes.

Iimposibilidad de imaginar

El VVIQ ha demostrado ser una herramienta esencial en la investigación científica de las imágenes mentales como constructo fenomenológico, conductual y neurológico, y ha sido versionado y mejorado por el propio Marks y otros autores posteriormente. Como muestra de su validez, el trabajo de Marks (1973) ha sido citado en más de 1200 estudios de imágenes mentales en una variedad de campos que incluyen psicología cognitiva , psicología clínica y neuropsicología.

Creado: 2 de noviembre de 2021

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