18 de mayo de 2012
Hasta hace no mucho tiempo, había que esperar a la llegada del verano para presumir de bronceado. Sin embargo, la irrupción en el mercado de las cabinas de rayos UVA trajo consigo la desestacionalización de ese, tan deseado, color canela. Pero la obstinación por tener una piel morena ha llegado hasta tal extremo que, para ciertas personas, se ha convertido en una obsesión. De hecho, ha dado lugar a la aparición de un trastorno psicológico denominado tanorexia (del inglés tan –bronceado–).
Este término surgió en el año 2005 en la Academia Norteamericana de Dermatología y hace referencia a un desorden en la percepción del propio cuerpo. Si en enfermedades como la anorexia o la bulimia una persona cree tener un peso por encima del que tiene en realidad, cuando hablamos de tanorexia nos referimos a una dismorfobia (preocupación excesiva por algún defecto físico, ya sea real o imaginario) en la que la persona tiene la percepción de que su piel nunca está morena y, por consiguiente, la sobreexpone al sol o a los rayos UVA.
"La privación de sueño resulta incompatible con la vida."
25% de la población soporta niveles de ruido superiores a lo permitido
Por cada decibelio que se supera el umbral de los 65 máximos recomendables se aumentan los problemas vasculares, de tensión, psiquiátricos, de audición e incluso las posibilidades de sufrir un ictus.
Fuente: 'Ruido y salud'
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