Hernia discal
Escrito por Natalia Bermejo Rubio, licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
Una buena higiene postural, el tratamiento farmacológico y la fisioterapia suelen dar buenos resultados con la hernia discal. La cirugía está indicada en los pacientes con dolor incapacitante y rebelde al tratamiento.

Tratamiento de una hernia discal

El tratamiento de la hernia discal inicial debe ser conservador. Con él mejoran entre el 50% y el 90% de los pacientes. En aquellos pacientes con ciática, el reposo en cama no ha demostrado efectividad para mejorar el dolor o la incapacidad funcional.

Estas son algunas pautas básicas de ese tratamiento conservador para la hernia discal:

  • Educación del paciente mediante modificaciones posturales y de la actividad para reducir los síntomas.
  • Paracetamol y otros antiinflamatorios no esteroides como ibuprofeno.
  • Relajantes musculares (opcionales y durante no más de 15 días).
  • Analgésicos opiáceos opcionales.
  • Reposo en cama (opcional y, en cualquier caso, no superior a 2 días).
  • Favorecer la recuperación temprana de la actividad habitual (salvo trabajos manuales pesados).
  • Otros posibles tratamientos de la hernida discal pueden ser: fisioterapia, tracciones, ultrasonidos, calor-frío, infiltraciones de facetas articulares, estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS), bloqueos nerviosos (anestésicos y corticoides epidurales).

Indicaciones de cirugía: ¿cuándo se debe operar una hernia discal?

En algunas circustancias es necesario recurrir a la cirugía para tratar una hernia discal:

  • Fracaso del tratamiento conservador, esto es, dolor que incapacite y que no responda al tratamiento médico durante 4 semanas.
  • Lesión de la raíz que provoca una pérdida aguda o progresiva de fuerza.
  • Clínica que pueda sugerir lesión en la médula, como la alteración del funcionamiento de esfínteres, anestesia en la zona perineal…
  • Incapacidad recidivante a pesar del tratamiento médico.

La técnica quirúrgica de elección es la extracción de un ligamento junto con la extirpación del disco afectado; si además hay inestabilidad vertebral asociada se realizará una fijación de los niveles alterados.

En el caso de la hernia discal cervical pueden ser útiles las tracciones cervicales, además de todos los tratamientos médicos comentados anteriormente.

La cirugía de la hernia discal cervical está indicada en aquellos pacientes que presentan un dolor rebelde al tratamiento médico, mielopatía o afectación radicular importante, pero en estos pacientes la técnica quirúrgica de elección se basa en la extirpación del disco vertebral anterior, con un injerto en la zona.

Recuperación tras una cirugía de hernia discal

Tras pasar por una cirugía para tratar una hernia discal es conveniente proteger al máximo la zona lumbar durante un periodo cercano al año. Para ello se aconseja no realizar cargas con pesos excesivos, especialmente si en dichos gestos se involucra también la torsión de la columna.

En caso de querer acelerar la rehabilitación para incorporarse al trabajo o a la práctica deportiva se recomienda, durante al menos un mes, combinar sesiones de fisioterapia y piscina con ejercicios de fortalecimiento de la musculatura de la espalda cercana a la columna.

 

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Actualizado: 21/02/2013

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