Esófago de Barrett
El esófago de Barrett aparece como consecuencia del reflujo gastroesófagico, y su diagnóstico precoz es fundamental, pues puede evolucionar hacia cáncer de esófago. Conoce sus síntomas y tratamiento.

Diagnóstico del esófago de Barret

Actualizado: 15 de febrero de 2018

La historia clínica es una parte muy importante en el diagnóstico del esófago de Barrett. Dado que la causa principal de éste es el reflujo gastroesofágico, y el diagnóstico de esta enfermedad es fundamentalmente clínico (es decir, se realiza en base a los síntomas que refiere el paciente), la presencia de síntomas compatibles con reflujo puede poner en alerta al médico sobre la probable existencia de un esófago de Barrett.

Sin embargo, puede haber reflujo gastroesofágico y no haber Barrett. La prueba que permite diagnosticar de forma definitiva esta enfermedad es la endoscopia digestiva con toma de muestras (biopsia), que son analizadas posteriormente en el microscopio. Esta prueba se realiza por medio de un endoscopio, que es un tubo alargado con una cámara de vídeo en su extremo, el cual se introduce por la boca y permite ver el interior del aparato digestivo superior (esófago, estómago y porción inicial del intestino delgado). Además, permite la realización de biopsias para obtener muestras, las cuales se analizan después al microscopio para comprobar si existe metaplasia o no.

Cuando el patólogo observa al microscopio la sustitución del epitelio escamoso normal del esófago por epitelio cilíndrico intestinal se confirma la existencia de esófago de Barrett. Además, esta prueba permite visualizar de forma directa posibles complicaciones del Barrett como úlceras, hemorragia, o estrechamiento del esófago.

Creado: 5 de septiembre de 2014

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