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Bebés y niños
Deformidades de los pies en los niños
Pies planos, cavos, zambos… Conoce las deformidades de los pies más frecuentes en los niños, cómo se pueden prevenir y corregir, y cómo debe ser el calzado ideal para el bebé que comienza a caminar.
Escrito por Dra. María Teresa Romero Rubio, Pediatra

Consecuencias de las deformidades de los pies en los niños

Las deformidades de los pies en los niños son un motivo frecuente de consulta con el pediatra: pies planos, cavos, zambos… Aunque algunas de estas deformidades se detectan al nacimiento, en la mayoría de los casos se harán patentes a partir del año de edad, cuando el pequeño comienza a caminar, y los padres deben estar especialmente atentos en este momento, porque si el problema no se corrige a tiempo puede tener consecuencias negativas para la salud de su hijo.

Los pies son esenciales para poder ejecutar nuestras funciones diarias: nos permiten el apoyo del peso del cuerpo y el desplazamiento. Aunque pocas veces pensamos en ello, el pie es un complejo entramado de huesos, músculos y tendones, en el que cada una de sus partes tiene una función específica, de cuyo equilibrio depende que podamos andar con normalidad.

Si alguna de estas partes se altera y afecta al conjunto del pie, su función puede verse perjudicada, dando lugar a problemas al andar. Cuando el niño está aprendiendo a caminar y lo hace de forma inadecuada porque tiene algún problema en los pies, se sobrecargan algunos grupos musculares de las piernas, y hasta de la espalda, pudiendo producir alteraciones de la marcha, e incluso escoliosis (desviación de la columna).

Una idea muy arraigada es que los zapatos pueden ayudar a modelar adecuadamente los pies y los preparan para alcanzar una funcionalidad óptima. Por ello, es frecuente que los padres compren a sus hijos de pocos meses de edad los zapatos más caros del mercado pensando que así van a ayudar a que el niño ande mejor. Sin embargo, la mayoría de traumatólogos tienen una opinión distinta: el desarrollo óptimo de los pies se consigue en un entorno en el que no se use calzado, aunque las circunstancias sociales en las que vivimos hacen que esto sea prácticamente imposible. 

Actualizado: 31 de Mayo de 2017

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