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Bebés y niños
Deformidades de los pies en los niños
Pies planos, cavos, zambos… Conoce las deformidades de los pies más frecuentes en los niños, cómo se pueden prevenir y corregir, y cómo debe ser el calzado ideal para el bebé que comienza a caminar.
Escrito por Dra. María Teresa Romero Rubio, Pediatra

Principales tipos de deformidades de los pies en los niños

Aunque existen muchos tipos de deformidades en los pies, nos centraremos en las más frecuentes: pies planos, pies cavos y pies zambos.

  • Pies planos: consiste en la pérdida del arco natural de la planta del pie, de forma que lo que se apoya es toda la planta. Todos los bebés nacen con los pies planos, ya que el arco plantar no se desarrolla hasta los 2 o 3 años, cuando ya llevan más de un año caminando. Por lo tanto, en un niño menor de esta edad con los pies planos no hay que hacer absolutamente nada, ya que es lo normal.

    La causa del mantenimiento del pie plano más allá de esta edad es la debilidad muscular y excesiva laxitud de los ligamentos que forman parte del pie. Los niños pueden tener síntomas como calambres musculares y dolor en los gemelos, por sobrecarga al caminar. Notaremos también que son niños que desgastan la suela de los zapatos muy rápidamente. Ante la aparición de estos síntomas es conveniente consultar con el pediatra, que valorará si es necesario o no un tratamiento específico.
  • Pies cavos: en este caso ocurre lo contrario que en el pie plano y el arco de la planta del pie está excesivamente marcado, con lo que el niño apoya sólo la parte anterior y posterior del pie. La causa es una hipertonía de los músculos que ejercen tensión sobre la bóveda del arco plantar, haciéndolo muy acusado. Los síntomas que provoca son cansancio al caminar y al estar mucho rato de pie. Este tipo de alteración suele detectarse en la edad escolar y siempre se ha de consultar con un especialista, porque puede ser la manifestación de alguna enfermedad muscular más importante.
  • Pies zambos: es una alteración menos frecuente pero más grave que las anteriores, y que suele verse ya desde el nacimiento. Es una malformación en la que los pies están completamente doblados y rotados, con las plantas mirando hacia la línea media. Si no se pone remedio pronto, el niño es incapaz de caminar porque no tiene superficie de apoyo en el pie. Tiene origen genético y suele asociarse a otras alteraciones, como displasia de caderas y trastornos del sistema nervioso. En este caso, el tratamiento debe iniciarse pronto y suele requerir vendajes, distintos tipos de férulas y zapatos ortopédicos, e incluso cirugía para una corrección completa, que no siempre se consigue. 

Actualizado: 31 de Mayo de 2017

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