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Bebés y niños
Enterocolitis necrosante o necrotizante
La enterocolitis necrosante o necrotizante es una enfermedad del aparato digestivo que afecta sobre todo a bebés prematuros recién nacidos. Detectar precozmente sus síntomas puede evitar graves complicaciones.
Escrito por Dra. María Teresa Romero Rubio, Pediatra

Qué es la enterocolitis necrosante y sus causas

Bebé prematuro en la incubadora

Cualquier proceso inflamatorio o infeccioso puede ser de riesgo vital para un bebé prematuro.

La enterocolitis necrosante o necrotizante (ECN) es una inflamación aguda del intestino (especialmente el intestino grueso o colon), que puede llegar a complicarse con necrosis o muerte de las células que conforman este tejido, dando lugar a una perforación intestinal, que puede poner en peligro la vida del bebé.

Es una patología que afecta especialmente a recién nacidos prematuros: su frecuencia es de aproximadamente 1,2 niños por cada 1.000, y en el 90% de los casos de trata de bebés prematuros. A mayor prematuridad, mayor riesgo, siendo especialmente frecuente en recién nacidos por debajo de 1.500 gramos de peso y menos de 32 semanas de edad gestacional.

Una perforación intestinal en un recién nacido, y más aún si éste es prematuro, es una situación grave que puede conllevar otras complicaciones: infección generalizada o sepsis, estenosis (estrechamiento) de algunas partes del intestino, problemas de alimentación y absorción de nutrientes y, en los casos más graves (aproximadamente un 20-30%), puede producirse la muerte del bebé.

Por qué se produce la enterocolitis necrosante o necrotizante

Los recién nacidos prematuros se caracterizan por la inmadurez de todos sus órganos y sistemas, así como por una debilidad del sistema inmunitario. Por ello, cualquier proceso inflamatorio o infeccioso puede ser de riesgo vital.

Aunque las causas de la ECN no están del todo claras, parece estar causada por una llegada deficiente de sangre y nutrientes a las propias células de la mucosa intestinal, que queda por tanto más débil y expuesta a la agresión de las bacterias de la flora intestinal.

Por ello, uno de los principales factores de riesgo es un inicio demasiado precoz de la alimentación por vía oral. Para prevenirlo, los recién nacidos prematuros ingresados en las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN) suelen estar las primeras horas de vida a dieta absoluta, recibiendo los nutrientes por vía intravenosa en forma de nutrición parenteral, utilizando catéteres que comunican directamente con el torrente sanguíneo a través del ombligo (catéter umbilical) o de la piel (catéter epicutáneo).

El principal factor protector que disminuye la incidencia de ECN es la alimentación con lactancia materna, en lugar de utilizar fórmulas artificiales, ya que inmunológicamente no es agresiva para el prematuro y es mucho mejor tolerada.

Los principales factores que aumentan al riesgo de ECN son:

  • Prematuridad por debajo de las 32 semanas y 1.500 gramos de peso.
  • Inicio precoz de alimentación oral (por biberón o sonda) con leche artificial.
  • Partos complicados en los que el bebé ha sufrido una disminución de oxígeno. En estos casos, el mecanismo fisiológico para preservar el aporte de sangre al órgano más importante (el cerebro), hace que la perfusión intestinal disminuya y, por tanto, el riesgo de falta de riego sanguíneo o isquemia intestinal es mayor.
  • Recién nacidos con anemia.

Actualizado: 26 de Abril de 2017

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'Fuente: 'Imperial College London y la Organización Mundial de la Salud (OMS)''