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Bebés y niños
Hemangiomas
Los hemangiomas son tumores formados por capilares sanguíneos que afectan a los bebés. Aunque a veces desaparecen de forma espontánea, pueden dejar marcas. Conoce los avances en su tratamiento.
Escrito por Dra Eulalia Baselga, Jefa de Dermatología Pediátrica del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y Directora de la Clínica dermatológica Dermik

Qué son los hemangiomas

Bebé con un hemangioma sobre la nariz

Los hemangiomas son vasos capilares que crecen de manera anómala en recién nacidos. Son verdaderos tumores de capilares sanguíneos, en el sentido que tienen una capacidad de crecimiento rápido. Dicho de otra manera, las células que forman el hemangioma (o angioma, que es lo mismo) se multiplican, y en este sentido son tumores, aunque benignos.

Estos tumores son muy frecuentes, puesto que afectan al 8% de los lactantes. Con los años tiene tendencia a aplanarse y desaparecer. Dependiendo de lo grandes que sean y de donde estén pueden ser un problema estético importante, porque supone tener un “bulto rojo” visible en la piel.

A veces los hemangiomas no solo causan un problema estético, sino que pueden dificultar la visión, si están en los párpados; la deglución, si están en la boca, o si son muy grandes, sobrecargar al corazón.

Causa de los hemangiomas

La causa última de los hemangiomas no es conocida, si bien existen diversas teorías sobre su aparición. Hay quien piensa que representan pequeños trozos de placenta implantada en la piel de los bebés. Otra teoría es que representan una manera de suplir una falta de oxigenación (hipoxia) de los tejidos durante el desarrollo embrionario.

Los hemangiomas no son hereditarios, por lo que cualquier bebe puede desarrollar un hemangioma. La incidencia global de los hemangiomas es entre el 8-10% de los lactantes, es más o menos igual en todos los países y no se ha observado un aumento en los últimos años. Los hemangiomas son tres veces más frecuentes en niñas, en prematuros y en recién nacidos de bajo peso al nacer.

Efectos de los hemangiomas

Los hemangiomas, aun siendo benignos, no son una banalidad o un problema simplemente estético: hay hemangiomas muy desfigurantes, que distorsionan completamente el aspecto físico del niño; hemangiomas que cierran los ojos causando dificultades permanentes de visión; hemangiomas que pueden afectar la vía aérea e impedir la respiración; hemangiomas que afectan a los labios y la boca impidiendo la succión; hemangiomas que se ulceran provocando un dolor tan severo hasta el punto de impedir el sueño; hemangiomas que pueden ocupar el hígado o hemangiomas que incluso pueden ser causa de un fallo cardíaco.

Aun en aquellos casos de hemangiomas que no suponen un riesgo vital o que no comprometen la función de ningún órgano, los hemangiomas son siempre desfigurantes y, si bien mejoran con la edad, en más de la mitad de los casos van a dejar inevitablemente secuelas inestéticas en forma de cicatrices, piel redundante, o en el mejor de los casos una alteración de la textura de la piel.

Las consecuencias que pueden tener los hemangiomas en el desarrollo psicológico del niño son evidentes, sobre todo porque es en los primeros años de vida cuando desarrollan su imagen corporal.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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