Vacunar a tus hijos frente al COVID-19: dudas y respuestas

¿Es segura la vacuna del coronavirus en niños de 5 a 11 años? ¿Tiene efectos secundarios? ¿Y si mi hijo ha pasado el COVID? Resolvemos las dudas de los padres y enumeramos los motivos para recomendar vacunar a tus hijos.
Vacunar a tus hijos frente al COVID-19

Actualizado: 1 de diciembre de 2022

Con más del 90% de la población vacunada, la llegada del frío y el incremento de casos de COVID-19 en los últimos meses en los menores, cuyas cifras se han duplicado respecto a los primeros días de diciembre del año pasado, es el turno de la vacunación frente al coronavirus en niños de 5 a 11 años, que dio comienzo el miércoles 15 de diciembre en España. El Ministerio de Sanidad ha repartido entre las comunidades y ciudades autónomas 1.360.000 dosis de la vacuna pediátrica contra la COVID-19 de Pfizer/BioNTech, y se espera que entre dicho mes y enero España recibirá en torno a 2,5 millones de dosis.

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Cabe recordar que esta presentación pediátrica de la vacuna Comirnaty (Pfizer / BioNTech), cuya dosis es un tercio de la administrada en adultos, ha mostrado una eficacia frente a COVID-19 sintomático del 90,7% en los ensayos clínicos con niños y niñas entre 5 y 11 años y con una reactogenicidad (la capacidad de la vacuna para producir reacciones negativas) más baja que en el grupo de 16 a 25 años. A pesar de que llevamos meses vacunando a la población adulta, e incluso a menores de hasta 12 años, todavía surgen algunas dudas en los padres sobre cómo será esta inoculación en los más pequeños. Intentamos resolverlas con la ayuda de la información oficial del Ministerio de Sanidad y la AEPED, que han redactado sendos documentos de consulta para la tranquilidad de los padres. En concreto, el Ministerio de Sanidad ha publicado en su página web el documento Recomendaciones de vacunación frente a COVID-19 en población infantil de 5 a 11 años, en el que resuelve cuestiones como qué ocurre si el niño o niña ya ha pasado el COVID-19, si se contagia antes de recibir una segunda dosis, o si cumple los 12 años antes de recibir la segunda inyección.

¿Hay evidencia de que la vacuna COVID sea segura en niños de 5 a 11 años?

La reactogenicidad (los efectos negativos de la vacuna) en esta franja según los estudios disponibles es, en general, inferior a la observada a los 16 a 25 años. En un estudio publicado en The New England Journal of Medicine con 2.268 niños, el análisis demostró que el fármaco de Pfizer ofrecía una respuesta inmune fuerte sin efectos secundarios graves, y que tras 2,3 meses de mediana de seguimiento “la vacuna BNT162b2 tuvo un perfil de seguridad favorable”.

En otros países, como Estados Unidos o Israel, entre otros, han comenzado a vacunar a la población infantil de 5 a 11 años. En EE.UU. se han administrado más de 5 millones de dosis a fecha 9 de diciembre. Si bien todavía no se dispone de un análisis de la seguridad de la vacuna tras su uso a gran escala y su relevancia en la vida real, hasta la fecha no se ha generado ninguna señal de alarma sobre la seguridad de la vacunación en estos niños.

¿Hay algún orden de prioridad a la hora de poner las vacunas a niños?

Según reza el documento de Sanidad, la vacunación se iniciaba a partir del 15 de diciembre de 2021, comenzando preferiblemente por las personas de alto riesgo y las cohortes de mayor edad (9, 10 y 11 años), en Murcia se amplia esa franja de los 8 a los 11 años, mientras que en Cataluña se vacunan de todos a la vez (de 5 a 11).

Algunas comunidades, como Madrid permitirán que aquellos que tengan hermanos más pequeños puedan acudir juntos a recibir la vacuna, con una sola cita por núcleo familiar, para evitar desplazamientos innecesarios.

¿Qué hacer el día de la vacunación y tras recibir la primera dosis?

La vacuna a administrar será Comirnaty (presentación pediátrica, con tapón naranja). Cada vial de esta vacuna debe diluirse con 1,3 ml de suero fisiológico 0,9%. Tras la dilución contendrá al menos 10 dosis de 0,2 ml (que contiene 10 µg de ARNm). En resumen, una dosis que supone un tercio de la administrada a los adultos.

En primer lugar, el niño no debe tener fiebre, enfermedad aguda o síntomas compatibles con el COVID-19 el día de la vacunación. Por el contrario, cualquier enfermedad aguda leve, sin fiebre, no relacionada con la COVID no justifica la demora de la vacunación, tal y como recuerda el Comité Asesor de Vacunas de la AEP. Si se ha estado en contacto estrecho con un caso confirmado se debe esperar a cumplir la cuarentena de 10 días.
Vacunar a tus hijos frente al COVID-19

No es necesario interrumpir las actividades normales (acudir al colegio, actividad física…). No obstante, puede ser razonable evitar el ejercicio físico intenso y la exposición prolongada al sol si las temperaturas ambientales fueran elevadas.

El día de la inyección los padres deben intentar no transmitir ansiedad a sus hijos, apoyarles, escucharles, ser claros y sinceros sobre lo que ocurrirá, y ofrecerles opciones para calmar sus nervios o dudas, como dejarles que te aprieten la mano, contar, llevar consigo un peluche o permitirles mirar el proceso. Evitar decirles expresiones del tipo “no llores, es solo una inyección”, y una vez puesta elogiarles o decirles que estáis orgullosos de ellos.

Al igual que en adultos, tras recibir la vacunación se debe observar al niño o niña recién vacunado durante 15 minutos, para detectar posibles reacciones inmediatas. En personas con antecedente de una reacción alérgica grave, independientemente de la causa, se mantendrá un seguimiento hasta 30 minutos tras la vacunación.

¿Qué efectos secundarios pueden aparecen en los niños tras recibir la vacuna Pfizer?

La vacuna es segura según los estudios disponibles, y los efectos secundarios más frecuentes registrados en estos menores son parecidos a los reflejados por los adultos, pero suelen aparecer de forma más leve, recalca el Comité Asesor de Vacunas de la AEP. Es decir, desde el más habitual, sensación de dolor o pesadez en la zona donde se ha recibido la inyección, enrojecimiento o hinchazón de la misma, a dolor de cabeza, malestar general o fatiga, dolores musculares o escalofríos, y en menor medida fiebre de bajo grado. En cualquier caso, estos suelen ser leves y pasajeros, dejando de notarlos al día o dos días de haber recibido la vacuna.

En caso de molestias puede ponerse algo de frío en la zona donde se ha recibido la inyección. Si los síntomas son intensos y el malestar importante se puede tomar paracetamol (un comprimido de 500 mg o equivalente en suspensión según el peso), y si es necesario repetir a los 6-8 horas. No es necesario tomar este u otro medicamento antes de la vacunación ya que pueden no prevenir los efectos secundarios, recalcan desde la AEP.

¿Cuánto hay que esperar para ponerle la segunda dosis al niño?

El intervalo entre dosis será de al menos 8 semanas, así se ha decidido para conseguir mejor respuesta inmune y mejor perfil de seguridad. Aunque el intervalo utilizado en el ensayo clínico para la autorización de la vacunación infantil con Comirnaty utiliza un intervalo de 21 días, es bien conocido que la respuesta inmune a las vacunas es, en general, superior cuando la segunda dosis se administra con un intervalo mayor, como se ha observado en adolescentes entre 12 y 16 años.

¿Qué hacer si vuestro hijo cumple 12 años antes de recibir la segunda dosis?

Las personas de 11 años que vayan a cumplir 12 años en los próximos meses se vacunarán con una dosis de vacuna pediátrica frente a COVID-19. Si cumple 12 años entre la primera y la segunda dosis, esta última será una dosis de adulto (la recomendada a partir de los 12 años) con el periodo establecido de 8 semanas para la segunda dosis.

¿Cómo se ha de vacunar mi hijo si ya ha pasado el COVID-19?

La población infantil entre 5 y 11 años con antecedente de infección por SARS-CoV-2, independientemente de la fecha de confirmación, se vacunará de la siguiente manera:

  • Con una sola dosis a partir de las 4 semanas después del diagnóstico de la infección o fecha de inicio de síntomas.
  • En el caso de tener infección tras haber recibido la primera dosis, se completará la pauta con una segunda dosis tras la recuperación y cuando hayan transcurrido 4 semanas de la infección, manteniendo también el intervalo de 8 semanas respecto a la primera dosis.

Se considera persona con antecedente de infección aquella que tiene una prueba positiva de infección activa -PDIA- con fecha anterior a la vacunación o un resultado positivo de IgG por serología de alto rendimiento (ELISA o CLIA), independiente de la proteína detectada. Esta medida se aplicará a toda la población infantil entre 5 y 11 años con infección previa, exceptuando las personas de este grupo que sean grandes dependientes o personas con condiciones de muy alto riesgo (pacientes en tratamiento oncológico, hemodiálisis, inmunodeprimidos o trasplantados).

¿Cómo procedo si a mi hijo le toca ponerse otra vacuna infantil próximamente?

Respecto a la coadministración con otras vacunas del calendario de vacunación infantil (como por ejemplo con las vacunas de los 6 años –difteria, tétanos, tosterina y poliomielitis–) u otras como la vacuna de la gripe, los expertos aclaran que las vacunas de ARNm frente a COVID-19 para población infantil se pueden administrar junto a cualquier vacuna, aunque deberá hacerse en lugares anatómicos diferentes (en brazos distintos) o separados al menos por 2,5 cm. Si no se administran de forma conjunta, no es necesario esperar ningún intervalo entre las diferentes vacunas.

Vacunar a tus hijos frente al COVID-19

Igualmente, el Comité Asesor de Vacunas de la AEP apunta que no es necesario separar la vacuna del COVID y los tratamientos de inmunoterapia, pues no es esperable ninguna interferencia entre ambas). No obstante, puede admitirse separar ambas intervenciones un tiempo de unas 48 horas para evitar el solapamiento de las posibles reacciones a cualquiera de ellas.

¿Es necesario entregar alguna autorización para que vacunen al niño?

Los niños deben ir acompañados al centro de vacunación por alguno de sus padres o por su tutor legal. En caso de que el adulto que acompaña al menor al punto de vacunación no sea el responsable legal, se le requerirá entregar una autorización.

En caso de que la vacunación se produzca en un centro escolar, sin la presencia de padres o tutores legales, se debe de solicitar previamente por escrito la firma de una autorización de la madre o padre o tutor.

7 motivos para vacunar a tus hijos frente al COVID-19 

La crisis global derivada del SARS-CoV-2 se convirtió en una carrera apresurada por disponer de vacunas para la población, que ha ido dejando para el final a los más pequeños. El desarrollo de compuestos adaptados a la población infantil no ha sido prioritario dado el impacto menor que la infección tiene en el niño a nivel general. Aunque, como recuerdan desde la AEPED, “si bien, en la mayoría de los casos se presenta en formas más leves, se dan casos graves en niños sin factores de riesgo, como es el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (SIMP) relacionado con COVID-19, y también cuadros poscovid, como es la COVID persistente. Otro factor a tener también en cuenta es que la población infantil supone parte de la cadena epidemiológica de esta infección que tiene contagio respiratorio. Motivos todos recogidos en el documento Vacunación Pediátrica frente a la COVID-19 en España que acaban de publicar el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) y la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP), donde abogan por la vacunación de esta franja de edad.

Vacunación niños covid

El informe revisa la infección por SARS-CoV-2 en el niño y detalla las evidencias científicas disponibles hasta el momento respecto a la vacunación infantil frente a este virus de la mano de seis expertos procedentes de diversos hospitales, centros de salud y unidades de investigación del país. Tras dicho análisis, el documento concluye que la recomendación de la vacunación frente a la COVID-19 en la edad pediátrica debe tener en consideración los siguientes factores:

  1. La vacunación es la medida más efectiva para combatir la pandemia actual. Las medidas no farmacológicas, como el distanciamiento físico y las medidas de higiene respiratoria (mascarillas) y de contacto (geles) contribuyen al control de la diseminación de la infección, pero algunas de ellas no se pueden mantener de forma indefinida sin que se afecte la normalidad deseada.
  2. La vacuna es segura y eficaz en niños. Los ensayos clínicos de las vacunas frente a la COVID-19 en la edad pediátrica (5-11 años de edad) han demostrado que la vacunación es eficaz, lo que asegura la primera condición para que ésta pueda administrarse en la infancia. Tanto la amplia experiencia acumulada con la vacunación de adolescentes y adultos, como los ensayos clínicos disponibles muestran que la vacunación pediátrica cuenta con un perfil de seguridad favorable, lo que constituye, también, una condición imprescindible.
  3. Actualmente es el grupo de edad con más casos. Entre las razones que apoyarían la recomendación de la vacunación en los niños se encuentra la de disminuir la carga de enfermedad que supone la COVID-19 en este grupo de edad, actualmente el de mayor incidencia con más de 200 casos por 100.000. Aunque lo más frecuente es que la infección por SARS-CoV-2 curse de forma asintomática o con síntomas leves –el análisis epidemiológico de la COVID-19 en la población entre 5 y 11 años de edad durante la quinta onda pandémica en España mostró que el 99,7 % de los casos diagnosticados presentaron un cuadro leve siendo la mitad de ellos, incluso asintomáticos– existen formas graves como el SIMP asociado a SARS-CoV-2, el COVID prolongada y las neumonías.
    Niños con mascarilla en la escuela

    El Dr. Ángel Hernández-Merino, asesor del Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) señala datos de la Red Nacional de Vigilancia epidemiológica para ilustrarlo: “Los casos notificados durante toda la pandemia han sido 380.000 en menores de 10 años, de los que 3.400 han sido hospitalizados, 185 han ingresado en unidades de cuidados intensivos y han fallecido 17”, explica. Por tanto, “el número de complicaciones es muy pequeño en comparación con las cifras de la población adulta, pero, como se puede comprobar, los niños no están exentos de sufrir formas graves de COVID-19”. Por ello, “vacunar a los niños y niñas de 5 a 11 años es beneficioso, sobre todos para los menores con mayor fragilidad, como los que padecen enfermedades neuromusculares, metabólicas, cardiorrespiratorias u oncológicas”, señala el Dr. Hernández-Merino.

  4. Normalizar la vida escolar. Tal y como señala Francisco Álvarez, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, “el balance riesgo-beneficio es diferente que en los adultos, pero es claramente favorable”, y conviene recordar la necesidad de “normalizar” su vida escolar, que sigue sujeta a restricciones, y fomentar con ello su “bienestar psicoemocional”. 

    Y es que, hay que considerar los efectos colaterales que la pandemia ha tenido en los niños y adolescentes, entre los que se encuentran la falta de normalidad en la escolarización, derecho fundamental de la infancia y base imprescindible para el bienestar y desarrollo personal de cada niño, y los trastornos de salud mental que se han evidenciado como consecuencia de la pandemia.

  5. Controlar nuevas variantes. Debe tenerse en cuenta también que la circulación del virus facilitada por las cohortes de población sin vacunar, como son los niños, podría facilitar la selección de variantes para las que las actuales vacunas pudieran ser menos eficaces. Y, además, no sería justo privar a la población infantil del beneficio que aporta la vacunación, del que ya gozan los mayores de 12 años (aunque los objetivos en términos de salud sean diferentes).
  6. Protección comunitaria. La vacunación de la COVID-19 debe priorizarse siempre en los adultos y en las poblaciones de mayor riesgo. La vacunación de los niños debe balancearse en función de la situación epidemiológica y también buscando contribuir al control de la infección en la comunidad. La vacunación infantil puede servir como protección no solo individual, sino, también, de las personas vulnerables del entorno de los niños.
  7. Priorización por riesgos y seguimiento. La decisión de vacunar a los niños debería adaptarse a la situación epidemiológica, pudiendo llevarse a cabo vacunando a todas las cohortes o de forma secuencial priorizando a los grupos de niños de mayor riesgo y edad, decisión que deberán tomar el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, haciendo en cualquier caso un estrecho seguimiento del impacto que esta medida vaya teniendo tanto en los vacunados como en la comunidad en su conjunto.

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Creado: 15 de diciembre de 2021

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