Vegetaciones
Las vegetaciones son una afección frecuente en los niños, y consisten en la inflamación de las amígdalas faríngeas. Te contamos sus síntomas, cuándo se han de operar, y qué precauciones tomar tras la intervención.

Qué son las vegetaciones

Actualizado: 11 de febrero de 2020

Las vegetaciones o adenoiditis consiste en la inflamación mantenida de las amígdalas faríngeas (también llamadas adenoides), que son unas glándulas de pequeño tamaño que se sitúan en la parte superior de la faringe, por detrás de las fosas nasales. En realidad cumplen una función defensiva frente a las infecciones de los bebés y niños pequeños, ya que forman parte de una estructura que el sistema inmunitario tiene en las inmediaciones de la vía respiratoria para protegernos de los microorganismos presentes en el ambiente que inhalamos con la respiración.

Existen tres tipos de amígdalas en esta zona: las amígdalas linguales (en la boca), las amígdalas palatinas (en el paladar, las que producen la clásica amigdalitis o infección de garganta) y las amígdalas faríngeas o adenoides, que son las, como decimos, que dan lugar a las vegetaciones.

Consecuencias de la inflamación de las adenoides en niños

Las vegetaciones son frecuentes entre los niños de cuatro a seis años de edad. Los catarros e infecciones respiratorias repetidas producen un aumento de su tamaño (hipertrofia), ya que este tejido se inflama para luchar contra la infección, ocasionando una obstrucción al paso de aire que hace que el niño respire por la boca. Aunque lo habitual es que entre uno y otro episodio vuelvan a su tamaño normal, si esto no ocurre y la inflamación se mantiene, se produce un círculo vicioso: la infección mantiene la hipertrofia, y la hipertrofia da lugar a una menor aireación de la zona, favoreciendo el estancamiento de las secreciones y el crecimiento de gérmenes que producen infección de las adenoides, la cual, a su vez, mantiene la inflamación.

Este proceso conlleva, además de esa necesidad del niño de tener que respirar por la boca, otros problemas como ronquidos nocturnos del menor, molestias en los oídos, o inflamación de los ganglios linfáticos presentes en el cuello.

A partir de esas edades, estas adenoides comienzan a enconger, hasta desaparecer en la mayoría de los caminos cuando avanza la adolescencia.

Creado: 23 de junio de 2014

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