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Síndrome de dificultad respiratoria neonatal
El síndrome de distrés respiratorio neonatal se da cuando a los minutos de nacer el bebé no respira con normalidad, y afecta especialmente a los bebés prematuros. Te explicamos por qué se produce y cuál es su tratamiento.

Qué es y causas del síndrome de distrés respiratorio neonatal

Actualizado: 21 de mayo de 2020

La situación en la que un bebé presenta dificultades para respirar con normalidad a los pocos minutos de su nacimiento se denomina síndrome de dificultad respiratoria neonatal (SDRN)​ o distrés respiratorio neonatal, y puede ser secundario a diversas causas y tener distintos grados de gravedad. Clínicamente se manifiesta como respiración rápida (taquipnea), uso de la musculatura respiratoria accesoria (tiraje), y disminución del nivel de oxígeno en sangre (hipoxemia).

El distrés o dificultad respiratoria neonatal no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma o signo clínico que puede ser consecuencia de múltiples patologías respiratorias, que hacen que el neonato no se adapte bien a la vida extrauterina y comience a respirar con dificultad, y sus causas más frecuentes son: taquipnea transitoria del recién nacido, enfermedad de membrana hialina y síndrome de aspiración meconial.

Como consecuencia de la dificultad respiratoria, el mecanismo de compensación es respirar más rápido (taquipnea), incluso con más de 60 respiraciones por minuto. Además, se comienzan a utilizar los músculos accesorios que pueden aumentar la expansión pulmonar, dando lugar a una respiración muy característica de estos recién nacidos, hundiendo las costillas, que se conoce como tiraje (que de menor a mayor gravedad puede ser subcostal, intercostal e incluso supraclavicular).

Si la dificultad respiratoria progresa, el bebé no podrá oxigenar la sangre adecuadamente en los pulmones y, por lo tanto, bajará el nivel de oxígeno en sangre (hipoxemia) dando lugar a una colocación azulada de la piel, lo que conocemos como cianosis.

Por qué se produce el distrés respiratorio en el recién nacido

Las causas que pueden dar lugar a una dificultad respiratoria en el neonato son múltiples; algunas son leves y se resuelven en pocas horas, mientras que otras son más graves y pueden poner en peligro la vida del bebé. Las más habituales son:

  • Taquipnea transitoria del recién nacido

    Taquipnea transitoria del recién nacido

    Es la situación más común y la que reviste menor gravedad. Suele ocurrir en embarazos a término en los que el periodo de expulsivo es muy rápido, o también en cesáreas. Durante la vida intrauterina el feto no utiliza sus pulmones para respirar, sino que se nutre y oxigena a través de la placenta. En el pulmón existe una pequeña cantidad de líquido que se va absorbiendo de forma fisiológica durante el trabajo de parto y el expulsivo cuando este transcurre de forma normal. Si el parto se precipita, o se hace una cesárea urgente, en ocasiones este exceso de líquido en el pulmón no se absorbe, y al nacer el bebé presenta dificultad para respirar (por eso se le llama también “pulmón húmedo”).

    El recién nacido comienza a respirar rápidamente y esa taquipnea le ayuda a eliminar ese exceso de líquido. Es una situación que no suele revestir gravedad, aunque se suele ingresar al bebé en neonatos para comprobar que el resto de las constantes están bien y que evoluciona favorablemente. Aunque a veces pueden requerir oxígeno, suele resolverse de forma completa en menos de 4-6 horas.

  • Enfermedad de membrana hialina (EMH)

    Enfermedad de membrana hialina (EMH)

    Esta situación es más grave que la anterior y ocurre en prematuros, especialmente por debajo de las 32 semanas de gestación. En las últimas semanas de embarazo el pulmón está en plena fase de desarrollo, y se produce una sustancia llamada surfactante pulmonar, un líquido tensoactivo que permite el correcto funcionamiento de los alveolos para que se pueda producir el intercambio de oxígeno en la respiración. Si el niño nace antes de la semana 32, el surfactante aún no se ha formado del todo y, por tanto, el pulmón no se comporta como una esponja de aire, sino como un órgano mucho más rígido. En consecuencia, el prematuro no podrá respirar con normalidad y, a diferencia del caso anterior, la situación no mejora en las primeras horas de vida, sino que el distrés respiratorio se incrementa conforme pasa el tiempo, necesitando aportes de oxígeno cada vez mayores.

    Por ello, muchos de ellos necesitan que se les aporte de forma exógena surfactante pulmonar (mediante intubación, o con técnicas menos invasivas). En muchas ocasiones se precisa también apoyo respiratorio con ventilación mecánica (respiración artificial). El número de complicaciones se incrementa cuanto menor es la edad gestacional, es decir, a mayor prematuridad.

  • Síndrome de aspiración meconial

    Síndrome de aspiración meconial

    En ocasiones, especialmente en partos que se retrasan más allá de la 41 semana, o cuando el bebé sufre dentro del vientre materno, se produce la expulsión del primer meconio (la primera deposición o caca del bebé) dentro del líquido amniótico. En consecuencia, las aguas amnióticas que se expulsan durante el parto no son claras, sino de un color más sucio. Esta situación la llamamos “parto meconial” o “aguas meconiales”, y puede ser desde un líquido levemente teñido, hasta un líquido espeso, llamado también en puré de guisantes. Si cuando el bebé nace aspira este contenido de líquido meconial y pasa al pulmón, puede tener graves consecuencias dando lugar al síndrome de aspiración meconial. El meconio es muy irritante para el tejido pulmonar, que pierde su capacidad para respirar normalmente. En pocos minutos el niño inicia un distrés respiratorio importante, con aumento de sus necesidades de oxígeno y, en los casos más graves, se puede requerir intubación y respiración artificial.

    Por ello en los partos con aguas meconiales se avisa siempre al pediatra; si el bebé nace sin llorar no se le estimula, ni se le anima al llanto, hasta que se hace un aspirado preventivo de la boca, e incluso la laringe, para evitar que, si hay contenido de meconio en estas zonas pueda aspirarlo.

Existen otras causas para el distrés respiratorio, como neumotórax, enfermedades cardiacas, neumonías e infecciones…, pero las tres que se han explicado son las más importantes. 

Creado: 19 de mayo de 2020

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