22 de mayo de 2012
El agua forma parte de la composición del cuerpo humano y es imprescindible para el correcto desarrollo de numerosas funciones vitales; hasta para respirar es necesario eliminar agua. Aunque es preciso beber agua durante todo el año, en verano, con el aumento de la temperatura, perdemos mayor cantidad de líquidos corporales, por lo que es necesario reponerlos bebiendo más agua, u otro tipo de líquidos o alimentos ricos en agua.
El agua interviene en el transporte de los nutrientes a las células y facilita la digestión, ayuda a regular la temperatura corporal, y contribuye a mantener la salud y el buen aspecto de la piel. Las personas necesitamos alrededor de dos litros y medio de agua cada día para mantener hidratado el organismo y compensar la pérdida de líquidos que se produce al realizar las diversas funciones corporales: orina, respiración, sudoración y heces. En caso de practicar deporte o realizar algún otro esfuerzo físico, o si hace mucho calor o nos exponemos al sol, debemos aumentar la ingesta de líquidos.
Aunque la sensación de sed es la que nos empuja a ingerir líquidos, los expertos advierten que no es aconsejable esperar a tener sed para beber. Precisamente una reciente encuesta ha revelado que, al menos en nuestro país, existe una falta de información sobre las necesidades de hidratación, ya que el 70 por ciento de los españoles bebe menos de dos litros de líquido al día, el 36% de los encuestados afirmó que solo bebía cuando tenía sed, y uno de cada diez había llegado a sufrir deshidrataciones, la mayoría de estas (el 60%) durante la época estival.
Para mantener una correcta hidratación, sólo tienes que seguir unos sencillos consejos:
Beneficios de una correcta hidratación
“Parte importante de la gente que sigue la dieta Dukan nunca se recuperará de sus efectos negativos"
25% de los pacientes ingresados en un hospital corren riesgo de desnutrición
En España es frecuente que los pacientes hospitalizados presenten desnutrición, lo que según los expertos dificulta su recuperación, retrasa el alta, provoca reingresos, y eleva la tasa de mortalidad.
Fuente: Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC)
Ver más: 'Nutrición y Enfermedad'