El cuadro clínico de un cólico nefrítico se presenta habitualmente en personas de mediana edad (35-50 años), y se trata de un dolor brusco, unilateral, intenso, cólico, sin alivio, sea cual sea la postura que adopte el paciente. Un hecho muy característico de este proceso es la inquietud que genera, siendo incapaz de estar quieto a consecuencia del dolor (a diferencia, por ejemplo, de una apendicitis donde los movimientos despiertan más dolor peritoneal). 

Recibe el nombre de ‘cólico’ como referencia a su característica principal, manifestándose con altibajos de dolor, con picos de intensidad, lo que traduce una obstrucción de un conducto hueco (uréter) como respuesta a los movimientos del músculo de la pared del uréter intentando vencer la resistencia.

En cuanto a su localización, el cólico renal comienza en la región lumbar y se irradia de forma típica hacia la fosa iliaca, región inguinal y genitales, dependiendo del nivel de la obstrucción. Puede, por tanto, presentarse únicamente como un dolor bajo si el cálculo se halla a ese nivel, y solo aparece dolor lumbar alto si la piedra se encuentra más alta en el uréter.

Cuando la causa, sea o no por litiasis, se encuentra a nivel del uréter distal, se asocia síndrome miccional con polaquiuria (aumento del número de micciones durante el día, que suelen ser de escasa cantidad y que refleja una irritación o inflamación del tracto urinario), escozor y urgencia miccional. Muchas veces también se puede presentar tenesmo o ganas de proseguir la micción sin éxito.

El cuadro se acompaña de síntomas como náuseas y vómitos (ya que el ganglio celíaco es compartido por riñón, estómago y otros órganos), sudoración profusa, ansiedad, intranquilidad, y fiebre si existe una infección concomitante. En numerosas ocasiones se produce estreñimiento como reflejo intestinal al dolor.

Algunos individuos presentan hematuria o expulsión de sangre con la micción, e incluso son capaces de visualizar la piedra a su salida

Creado: 21 de julio de 2010

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