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Isabella Magdala

Psicóloga, sexóloga y autora de ‘Tu vagina habla’
La sexualidad femenina sigue arrastrando tabúes y está sujeta a cánones estéticos imposibles, afirma la psicóloga y sexóloga Isabella Magdala, que nos invita a descubrir nuevos aspectos del placer y la genitalidad de las mujeres.
Entrevista a Isabella Magdala
“El placer es ilimitado y se puede alcanzar de mil maneras posibles, por eso es tan importante experimentar por el simple hecho de experimentar”
Escrito por: Diana Oliver

04/07/2019

Una sexualidad más consciente y una visión del cuerpo más real son las principales propuestas de la psicóloga y sexóloga Isabella Magdala en su libro Tu vagina habla (Ediciones Urano, 2019), que quiere ser una invitación para crecer a nivel personal mediante la conexión consciente con nuestro cuerpo, y que se basa en su experiencia a lo largo de varios años acompañando a mujeres que se descubren a sí mismas a través de sus propias vivencias y circunstancias. “Nuestra cultura actual es principalmente racional y mental. Hemos olvidado el vínculo con nuestro cuerpo y con nosotros mismos”, recuerda la psicóloga. Una desconexión que se magnifica por la influencia de los tabúes sexuales y los imposibles cánones de belleza del cuerpo femenino. Y es por esto último sobre todo por lo que para Isabella Magdala es tan importante reflejar una genitalidad femenina real, porque “si las personas observan vulvas estandarizadas en la pornografía, en las revistas, o en internet, creerán que eso es lo normal”.


Tu vagina habla

¿Qué vamos a encontrar en un libro como 'Tu vagina habla'?

‘Tu vagina habla’ es un libro que llega con vida propia. Está pensado para descubrir nuevas posibilidades, tanto si eres mujer, como si eres hombre, porque desde su lectura podemos plantearnos aspectos de la genitalidad y la sexualidad femenina que quizás hasta ese momento no nos hayamos planteado.

En un contexto de educación sexual, el libro también puede servir para ampliar la mirada de la anatomía y de la relación de la mujer con sus genitales, así como con todo su mundo. En él recojo, por ejemplo, datos de una investigación científica que llevé a cabo y en la que participaron de forma masiva más de 1.000 mujeres. También fotos de vulvas reales, con el objetivo de cambiar nuestra mirada, nuestra percepción.

Tú que has hecho numerosos talleres y has participado en conferencias y cursos, ¿crees que conocemos nuestro cuerpo, o para nosotras sigue siendo un gran desconocido?

Nuestra cultura actual es principalmente racional y mental. Hemos olvidado el vínculo con nuestro cuerpo y con nosotros mismos. El cuerpo es un vehículo para recuperar memorias que, de alguna forma, están en nuestras células. Con cualquier experiencia vivimos un impacto, sea más placentero o menos, y ese impacto no es solo en relación a lo que podemos conscientemente recordar, también hay una impronta que permanece en nuestro cuerpo.

La mayor dificultad que tenemos es que nos falta mucho para conocernos de verdad en lo que se refiere a lo corporal

Creo que la mayor dificultad que tenemos es que pensamos que nos conocemos, pero la realidad es que nos falta mucho para conocernos de verdad en lo que se refiere a lo corporal. En concreto en el ámbito de la sexualidad, nuestros genitales y nuestro cuerpo han recibido una mirada puramente fisiológica o anatómica, pero ¿y si nuestros genitales tuvieran mucho que contarnos? ¿Y si la mujer a medida que observa su vulva y su vagina va recuperando información de ella misma? Para recibir esa información lo primero es estar dispuesta a recibirla, y luego darle el valor que merece.

Sexualidad más allá del coito

¿Cómo dirías que es la relación que tenemos, en general, con la sexualidad?

La sexualidad puede ser vivida de infinitos modos. Es tan amplia como cada ser humano y, además, en cada momento vital puede ser vivida en modo diverso. Es decir, lo que hoy es nuestra preferencia quizás en otro momento no nos satisface. Pero poco se habla de ello, y sí se da por hecho que sabemos mucho de sexualidad y que siempre ha de ser lo que creemos que es.

La vagina necesita su tiempo para prepararse. Si se produce la penetración antes de que sea el momento, es probable que sufra de algún modo

Sin embargo, nos centramos mucho en lo que debería ser la sexualidad, cuando la realidad es que deberíamos atrevernos a explorar la vivencia única. A veces ese atreverse es estar en plena presencia mientras se hace el amor, a veces es encender la luz aunque te dé vergüenza que se vea una parte de tu cuerpo, a veces es admitir que no se llega al orgasmo en lugar de fingirlo.

“La sexualidad no es el acto sexual, aunque sí pasa por lo sexual. La sexualidad es todo y está en todo”, dices en el libro, y lo recuerdas de nuevo en tu anterior respuesta. ¿Aún sigue predominando la idea de que el disfrute sexual pasa por la penetración?

Sí, definitivamente sí. Es muy importante concederse tiempo antes de pensar en la penetración. Ahora todo va a ritmo de vértigo, también en la sexualidad. Sin embargo, la vagina necesita su tiempo para prepararse. Si se produce la penetración antes de que sea el momento, es probable que la vagina sufra de algún modo, se produzca alguna fisura o dolor en la relación sexual.

La atribución social que recibe un hombre que dice abiertamente que se masturba no es la misma que recibe una mujer si lo reconociera abiertamente

Todo esto se puede evitar concediendo tiempo y disfrutando de los besos, caricias, miradas, mimos, en el previo a la penetración si es que ésta se llegara a producir. El placer es ilimitado y se puede alcanzar de mil maneras posibles, por eso es tan importante experimentar por el simple hecho de experimentar.

¿Cómo definirías entonces lo que es la sexualidad?

Prefiero hacer la propuesta de que cada persona defina su propia sexualidad. Desde mi enfoque no podría dar una definición de sexualidad porque sería reducirla y creo que en la sociedad en la que vivimos, por mucho que creamos que sabemos de sexualidad, estamos bastante perdidos y hemos de aprender a ampliar la mirada.

Vagina

En esa mirada yo incorporaría mucho respeto (comenzando por el propio) para poder ser verdaderamente íntegros en nuestro modo de relacionarnos a nivel sexual (con nosotros mismos y con la otra persona), incorporaría mucho corazón (para que no sea simplemente una descarga o un acto fisiológico), incorporaría la sensibilidad y el tiempo (a veces despacio y con tiempo es mucho mejor, y no todo tan rápido), e incorporaría el contacto y la observación de los cuerpos con cariño y mucho amor.

Los tabúes de la sexualidad femenina

Entre los muchos tabúes en torno a la sexualidad femenina quizás el mayor sea el de la masturbación. ¿Nos cuesta reconocer que nos masturbamos más que a los hombres?

Sí que nos cuesta, y es normal porque la atribución social que recibe un hombre que dice abiertamente que se masturba no es la misma que recibe una mujer si lo reconociera abiertamente. Obviamente dependerá del contexto, pero habitualmente la mujer sale peor parada que el hombre en las mismas circunstancias.

A veces la sexualidad se asocia con el placer donde incluye al otro (esté o no presente) y eso es genial, pero mi propuesta en esta ocasión es que la mujer se sienta a sí misma, sin más

Sin embargo, las mujeres sí que se masturban, y los hombres también. Pero también hay mujeres que no lo hacen y hombres que tampoco. Yo creo que la clave no está en si se hace o no. Creo que lo importante es tener la opción de poder elegir qué se quiere hacer libremente. La limitación existe cuando una mujer no se masturba no porque no quiera, sino que no lo hace por dogmas, por la creencia de que es malo, o es un pecado. El contacto con el cuerpo de una misma nunca puede ser malo, todo lo contrario.

En este sentido también ocurre que hay mujeres que llegan a los 50 o 60 años sin haberse masturbado nunca. ¿Esto está cambiando?

En cierto aspecto sí creo que está cambiando, pero también creo que hay muchas mujeres que seguirán llegando a los 50 o 60 años sin masturbarse. Hoy hay mucho más acceso a la información y hay un mayor cuestionamiento hacia todo en general. Eso permite que la mujer quiera experimentar y no se conforme con lo que se da por hecho que ha de ser.

Incluso en la propia masturbación, invito a las lectoras a que no siempre lo asocien con el modo tradicional de fricción. Invito a que sencillamente pasen tiempo acariciando su cuerpo, también sus genitales. Invito a que vayan sintiendo el amor en sus manos mientras que van tocando sus genitales y su cuerpo. Invito a que se concedan tiempo con ellas a solas –incluso si tienen pareja–, y a que durante ese tiempo el foco de su atención esté en sentir su cuerpo.

Si las personas observan vulvas estandarizadas en la pornografía, en las revistas, o en internet, creerán que eso es lo normal

A veces la sexualidad se asocia con el placer donde incluye al otro (esté o no presente) y eso es genial, pero mi propuesta en esta ocasión es que la mujer se sienta a sí misma, sin más. Que se sienta ella completamente y que toda su atención esté en ella, en sus manos, en su cuerpo, en su tacto, en su ritmo, en sus genitales. Que se erotice con ella. y de ese modo también irá ampliando su mundo erótico sin necesitar a nadie más. Otra cosa es que ella elija compartirse, pero eso ya será una elección, y no una necesidad.

Cuentas en el libro que en un principio rechazaron la publicación de imágenes de vulvas, pero finalmente conseguiste que las incluyeran. ¿Por qué crees que es importante que se vean, que veamos cómo es una vulva?

Hay muchos motivos. En primer lugar, porque es una parte de nuestro cuerpo y merecemos conocerlo. Los hombres tienen un acceso a sus órganos genitales diariamente, pero en nuestro caso es distinto: si queremos verla, hemos de hacernos intencionadamente con un espejo o rotarnos para verla. Y si hablamos del acto sexual, en muchas ocasiones la vulva será más vista por la otra persona que por una misma. En otras palabras, nuestro acceso a esa parte de nuestro cuerpo es muy limitado. Por lo tanto, ver vulvas es una oportunidad para ampliar nuestro conocimiento.

Cuantas más vulvas diversas y reales se observen, más normalizaremos las distintas formas de la vulva

Además, la gran mayoría de fotografías que se hacen tienen algún tipo de manipulación, sea por filtros, por estética, o por mostrar las vulvas estandarizadas. Esa estandarización suele estar basada en cánones que no benefician a la mujer (entre otras cosas porque no suele ser lo habitual que la mujer va a encontrarse en su propio cuerpo). El tiempo pasa por nuestra vulva como pasa por todo nuestro cuerpo, y eso hay que mostrarlo.

El canon de belleza del cuerpo femenino

Citas un estudio en el que se reflejaba que, entre otros, la apariencia genital mostrada en las revistas 'Playboy' desde 1953 hasta 2007 no era “natural”. ¿Qué supone esto como canon genital?

Supone que cuando un lector ve esa apariencia, y luego ve la de su pareja u otra mujer, podrá pensar que no es normal, bella o habitual, porque creerá que lo normal es lo de las revistas. Y lo mismo sucederá con las lectoras que vean ese tipo de formas en la apariencia genital.

Nos guste más o menos, tendemos a compararnos. Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en la información que recibimos y cómo la recibimos. Ejercen una gran influencia social, y nuestra concepción del mundo se ve afectada en gran medida por los medios sociales que nos rodean en cada momento. Tal y como dice el estudio de Koning y col, que nombro en ‘Tu vagina habla’, el 95% de las participantes habían recibido información sobre la posibilidad de la reducción de los labios internos, y esta información fue recibida en un 78% a través de los medios de comunicación.

En 2014 se realizaron más de 10 millones de procedimientos cosméticos quirúrgicos y no quirúrgicos en Estados Unidos, de los cuales el 90% fueron realizados a mujeres

Si las personas observan vulvas estandarizadas en la pornografía, en las revistas, o en internet, creerán que eso es lo normal. En ese estudio incluso los investigadores tuvieron dificultades para estudiar los labios internos, pero lo que yo veo a diario son cientos de vulvas donde los labios internos (tradicionalmente denominados como menores) sobresalen de los externos (tradicionalmente llamados mayores). Las mujeres que fotografío son mujeres reales, no seleccionadas. Creo que el mundo también necesita saber de esta realidad, puesto que si a ese 95% de mujeres en lugar de decirles que se pueden reducir los labios internos se les hace ver vulvas reales, quizás se sientan muy orgullosas del aspecto de su vulva, la vean hermosa, y eso refleje una mayor satisfacción con ellas mismas y su cuerpo.

¿Se considera la vulva como una parte anatómica que no es especialmente bella? Te pregunto esto porque parece que la vagina está mucho mejor considerada.

La vulva es una gran desconocida, al igual que la vagina. De hecho, casi todo el mundo llama vagina a lo que es la vulva. La vulva es la parte de nuestro cuerpo que vemos cuando nos observamos con un espejo o nos miramos. La vagina no la vemos a simple vista, para ello hemos de hacerlo con un espéculo. Si la vagina está mejor considerada, entre otras cosas es porque está más relacionada con el placer coital, y no siempre pensando en el placer femenino.

Ese canon de belleza que ha mostrado durante años el porno, ¿ha conducido al auge de la cirugía genital femenina? ¿Dirías que es un negocio en alza?

La pornografía es uno de los grandes referentes actuales, entre otras cosas, por falta de recursos. Cuantas más vulvas diversas y reales se observen, más normalizaremos las distintas formas de la vulva. En mi libro recojo ejercicios para que la mujer realmente observe su vulva. Animo a que las mujeres practiquen estos ejercicios durante meses, puesto que esto les cambiará la percepción de su vulva y de ellas mismas.

Creo que hay modas, como en todo. Ya pasamos la moda de las cirugías de pechos y ahora estamos atravesando el momento de las cirugías en la vagina y en la vulva. Sobre si este tipo de cirugía es un negocio en alza, los datos hablan por sí solos: en 2014 se realizaron más de 10 millones de procedimientos cosméticos quirúrgicos y no quirúrgicos en Estados Unidos, de los cuales el 90% fueron realizados a mujeres, siendo la labioplastia uno de los que tuvo un crecimiento mayor.

Cuando son realmente necesarias, o es una decisión realmente consciente, será una elección acertada para la mujer. Pero lo que yo veo en muchas ocasiones son mujeres que tomaron esa decisión por factores externos a ellas. Por comentarios de una amiga, una pareja, por desear satisfacer más a su pareja (se cree que con el estrechamiento vaginal se le da más placer al hombre), por parecer más joven… Y en ocasiones, esas decisiones con el tiempo no se ven de la misma manera y pasan factura.

¿Qué podemos hacer para empezar a cambiar la mirada hacia nuestra propio cuerpo?

Amarnos infinitamente. Aceptarnos. Cuidarnos. Valorarnos. Leernos esta entrevista muchas veces, así como ‘Tu Vagina Habla’, y practicar los ejercicios que propongo en el libro a diario.

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