Estas son las pruebas mediante las que se puede diagnosticar un aneurisma:

  • Exploración del abdomen: se palpa una masa abdominal pulsátil a nivel epigástrico, a la izquierda de la línea media.
  • Radiografía del abdomen: indicada en el aneurisma abdominal; donde se puede observar la aorta dilatada con calcificaciones. Sin embargo, el 25% de los aneurismas no se ven en la radiografía simple, pues no están calcificados.
  • Radiografía de tórax: podría ser la primera prueba que sugiera el diagnóstico de aneurisma de aorta torácica.
  • Ecografía: es una técnica rápida, fiable e inocua. Es la técnica estándar de detección y la mejor técnica de seguimiento periódico. La ecocardiografía bidimensional, y en especial transesofágica, evalúa la aorta ascendente proximal y la aorta torácica descendente, y la ecografia abdominal evalúa la aorta abdominal. Además, puede emplearse para examinar a enfermos con riesgo de aneurisma aórtico, como aquellos que tienen hermanos afectados, aterosclerosis periférica, o aneurismas de las arterias periféricas.
  • TAC Y RMN: se trata de dos pruebas muy resolutivas, que además tienen la ventaja de no ser invasivas. Indican la localización y el tamaño. El TAC es importante previo a la cirugía.
  • Aortografía con contraste: un método definitivo, que revela la extensión del aneurisma, y de la enfermedad aterosclerótica vascular asociada. Es la más precisa de todas las técnicas y está indicada para examinar a los pacientes con aneurisma candidatos a la cirugía. Su inconveniente es que se trata de un procedimiento (en el que se inyecta un líquido de contraste) que puede ocasionar complicaciones como hemorragia, reacciones alérgicas y ateroembolias.

Creado: 19 de julio de 2010

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