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Bebés y niños
Regurgitaciones y vómitos del bebé
Las regurgitaciones y vómitos son muy frecuentes en los recién nacidos. Te enseñamos cómo distinguirlos, sus causas, cómo actuar cuándo suceden y cuándo debemos preocuparnos.
Escrito por Dra. María Teresa Romero Rubio, Pediatra

Regurgitaciones y vómitos del bebé, ¿cuándo preocuparse?

Tanto los vómitos como las regurgitaciones son dos síntomas muy frecuentes en Pediatría. Aunque pueda parecer que es lo mismo, porque en ambos casos hay expulsión de contenido del estómago a través de la boca, son dos procesos diferentes, con sus propias causas e implicaciones. Otra entidad diferente es la enfermedad por reflujo gastroesofágico. Veamos cuales son sus diferencias.

La regurgitación es el reflujo simple del alimento que el bebé acaba de ingerir, desde el estómago a la boca, sin que él haga esfuerzo, y en pequeña cantidad. Es muy frecuente en los bebés en los primeros meses de vida y no tiene importancia, ya que con el tiempo se soluciona.

El vómito, en cambio, es la expulsión forzada y brusca del contenido gastrointestinal por la boca; implica por tanto, un esfuerzo y suele ser de bastante mayor cantidad que la regurgitación.

Por último, la enfermedad por reflujo gastroesofágico es un proceso más serio en el que las regurgitaciones o vómitos repetitivos dañan la mucosa del esófago debido al pH ácido del contenido gástrico.

A continuación veremos los tres casos con más detalle para qué sepas cómo actuar si tu bebé los sufre.

Regurgitaciones del bebé: ¿cuándo debemos preocuparnos?

Las regurgitaciones son algo habitual en el recién nacido. Lo más importante es asegurarse de que está creciendo y ganando peso de forma adecuada, según las curvas para su edad (percentiles de peso y talla). Si en las revisiones rutinarias del pediatra se detecta que el peso se ha estancado de forma mantenida, habrá que descartar otras causas que lo justifiquen. Pero si el bebé va ganando peso y está tranquilo y feliz, no hay por qué alarmarse, aunque regurgite siempre después de cada toma.

Otros motivos de alarma ante las regurgitaciones del bebé serían:

  • Regurgitaciones muy abundantes.
  • Regurgitaciones con fuerza después de todas las tomas (no estaríamos hablando de regurgitaciones en este caso, sino de vómitos). Si esto ocurre en bebés menores de un mes, hay que consultar rápidamente con el pediatra para descartar estenosis hipertrófica de píloro (ver más adelante).
  • Si hay signos de deshidratación: moja menos pañales, está poco activo, con los ojos hundidos, más somnoliento de lo habitual, con las mucosas secas…
  • Regurgitaciones acompañadas de sangre.

Actualizado: 1 de Agosto de 2017

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'Fuente: 'Primer Informe Nacional de Ahogamientos de Menores''