Cáncer óseo
Escrito por Natalia Bermejo Rubio, licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
La mayoría de los tumores de los huesos son lesiones benignas, y el cáncer óseo suele producirse a consecuencia de una metástasis de otros tipos de cáncer, como el de mama, pulmón y próstata.

Tipos y características de cáncer óseo

Entre los tipos de cáncer óseo existentes encontramos el osteosarcoma, el condrosarcoma, el sarcoma de Ewing y la metástasis. Veámoslos con más detalle:

Osteosarcoma

El tipo de cáncer de huesos más común es el osteosarcoma, que tiene su origen en los osteoblastos, que son las células óseas que generan el hueso nuevo. El osteosarcoma es un tumor óseo maligno que destruye el tejido óseo normal.

  • Edad: suele aparecer en la segunda década de la vida.
  • Localización: fémur distal y tibia proximal, que son los huesos que forman la articulación de la rodilla. También es frecuente que aparezca en el fémur proximal (cerca de la cadera) y el húmero proximal (cerca del hombro).
  • Clínica: Los síntomas más frecuentes son el dolor, que se acentúa con el movimiento, y el aumento de tamaño de una parte del hueso, que puede entorpecer la función de la articulación más cercana (casi siempre la rodilla). Además, el hueso, al estar debilitado por la acción del tumor, es más susceptible de fracturarse.
  • Evolución: es un tumor agresivo y puede metastatizar, principalmente al pulmón.
  • Tratamiento: resección quirúrgica con márgenes amplios asociada a quimioterapia, antes y después de la cirugía.
  • Pronóstico: en los adultos tiene peor pronóstico que en los niños y jóvenes. También resulta peor si se desarrolla en huesos que hayan recibido radioterapia, o tras una alteración ósea previa como la enfermedad de Paget. Los avances en el tratamiento de este tipo de cáncer han conseguido mejorar la supervivencia de los pacientes y, a los 5 años, el 80% de los mismos están curados.

Condrosarcoma

El condrosarcoma, el segundo tipo más frecuente de cáncer de huesos, y se forma en las células productoras de cartílago. En la mayor parte de los casos se trata de tumores primarios, pero también pueden deberse a lesiones benignas previas que han malignizado.

  • Edad: se presenta entre la quinta y la séptima década de la vida, y es muy raro que afecte a menores de 20 años.
  • Localizaciones: pelvis, fémur proximal y húmero proximal.
  • Clínica: suelen causar dolor local, que empeora por la noche.
  • Evolución: crecimiento lento pero con una gran tendencia a presentar recidivas.
  • Tratamiento: estos tumores son resistentes a la radioterapia y la quimioterapia, por lo que el tratamiento de elección es la resección quirúrgica.
  • Pronóstico: es difícil predecir su evolución clínica, y el pronóstico depende de la agresividad del tumor y de su localización (cuando se localiza en la pelvis, por ejemplo, puede tardarse más en diagnosticar y es más difícil de erradicar).

Sarcoma de Ewing

Se trata de un tumor maligno muy agresivo, que afecta especialmente a los niños.

  • Edad: afecta a personas con edades comprendidas entre 10 y 30 años, aunque generalmente se desarrolla en la pubertad porque es cuando los huesos están creciendo rápidamente
  • Localización: se desarrolla en los huesos, o en los tejidos blandos cercanos a los mismos, y afecta especialmente a los huesos largos de brazos y piernas, aunque también aparece en la pelvis en un 25% de los casos (lo cual implica peor pronóstico). En ocasiones el tumor se disemina a otros huesos y a los pulmones (metástasis).
  • Clínica: dolor, masa palpable y, con frecuencia, repercusión sistémica (fiebre, malestar).
  • Tratamiento: la resección quirúrgica asociada a quimioterapia, antes y tras la cirugía, y radioterapia si no se consigue una resección amplia.
  • Pronóstico: influye sobre todo la localización (el peor pronóstico es para los pacientes con el tumor localizado en el sacro y en la pelvis), el tamaño, la presencia o ausencia de metástasis, la edad (los menores de 15 años tienen mejor pronóstico) y el sexo (peor pronóstico en los niños varones), entre otros factores.

Metástasis

El esqueleto es de las localizaciones más frecuentes de metástasis y, además, las metástasis constituyen el tumor óseo más frecuente en los pacientes mayores de 50 años. Las metástasis óseas se desarrollan como consecuencia de la extensión de células malignas procedentes del tumor primario, que acceden al tejido óseo a través de los vasos linfáticos y sanguíneos.

  • Clasificación por orden de frecuencia: cáncer de mama en la mujer, cáncer de próstata en el varón, y cáncer de pulmón, riñón y tiroides en ambos sexos.
  • Localización: la mayor parte de las metástasis asientan en la columna vertebral, el fémur proximal y el húmero proximal.
  • Clínica: el síntoma inicial y más frecuente es el dolor, progresivo y constante, que se acentúa con el descanso nocturno y apenas responde a los analgésicos habituales. En algunas ocasiones, los pacientes no refieren dolor y la metástasis se descubre por una fractura patológica.
  • Tratamiento: bisfosfonatos para los síntomas y para retrasar la aparición de complicaciones óseas, sobre todo en las metástasis originadas por el cáncer de mama. Las metástasis que se producen como consecuencia del cáncer de tiroides responden al tratamiento farmacológico empleado contra este tipo de cáncer. En los pacientes que presentan riesgo de fractura inminente (la intensidad del dolor y el aspecto radiológico de la metástasis determinan este riesgo) y en aquellos con fracturas patológicas, se consigue mejorar la supervivencia y la calidad de vida del paciente mediante el tratamiento quirúrgico, asociado a radioterapia postoperatoria y al tratamiento oncológico específico del tumor. Entre las posibilidades terapéuticas para tratar las metástasis óseas se incluyen: quimioterapia, radioterapia, cirugía, hormonoterapia, técnicas de supresión vascular del tumor, inmunoterapia, y tratamiento médico del dolor y de la destrucción ósea. El uso combinado de estas técnicas incrementa las posibilidades de éxito.
 

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Actualizado: 22/01/2014

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