Reflujo gastroesofágico
Escrito por Silvia Chacón Alves, licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares
El ERGE se produce cuando el contenido gástrico pasa del estómago al esófago, y es uno de los trastornos digestivos más frecuentes, ya que alrededor del 7% de la población tiene síntomas de reflujo gastroesofágico todos los días.

Complicaciones del reflujo gastroesofágico

Esofagitis

Es una complicación que ocurre cuando las defensas normales de la mucosa del esófago son incapaces de contrarrestar el efecto del daño producido por el ácido que refluye, de forma que se altera la mucosa. Según la intensidad de las lesiones producidas se pueden distinguir:

  • Esofagitis leve: aparentemente la mucosa es normal pero se han producido daños microscópicos por la infiltración de células inflamatorias en la mucosa.
  • Esofagitis erosiva: el daño de la mucosa se ve, y se aprecia enrojecimiento, friabilidad, úlceras superficiales, etcétera.

Esófago de Barrett

El conjunto de células que recubren al esófago en su cara interna se denomina epitelio. El epitelio del esófago es distinto al epitelio del estómago, pero cuando hay reflujo, el epitelio del esófago cambia y se convierte en el epitelio del estómago para soportar mejor la acidez del contenido gástrico a ese nivel. Este proceso de cambio de un epitelio por otro se denomina metaplasia. El esófago de Barrett consiste en la sustitución del epitelio escamoso normal del esófago por epitelio columnar metaplásico y probablemente se debe a un proceso de lesión/regeneración mantenido.

Para diagnosticarlo se emplea la endoscopia (visualización del esófago) junto con toma de muestras (biopsia) para analizarlas en el microscopio.

La importancia del esófago de Barrett radica en su carácter premaligno. Se estima que el riesgo de desarrollar un cáncer de esófago es 50 veces superior en estos pacientes. Esto se debe a la siguiente secuencia de cambios: metaplasia → displasia → cáncer. Por ello, en todos los pacientes con esófago de Barrett es preciso instaurar un seguimiento realizando endoscopias periódicas; cada 12 meses si hay displasia de bajo grado, y cada 24 meses si no hay displasia.

El tratamiento del esófago de Barrett sin displasia será el tratamiento del reflujo, y el del esófago de Barrett con displasia grave será la cirugía (extirpación de la zona afectada).

Estenosis por esofagitis

Se produce cuando el reflujo gastroesofágico es grave y prolongado y se presenta en alrededor del 10% de los pacientes con esofagitis no tratada. Se debe a la inflamación y a la fibrosis producida a ese nivel, como consecuencia del reflujo. Suele manifestarse como dificultad para la deglución (sobre todo al tragar alimentos sólidos) y se trata mediante dilataciones.

Es recomendable la toma de muestras para analizar en el laboratorio y descartar que se deban a un proceso maligno.  

Úlcera esofágica

Es una complicación relativamente frecuente de la esofagitis por reflujo. Es más frecuente si hay esófago de Barrett, y pueden llegar a ser profundas, causando incluso hemorragia aguda y perforación.

Se diagnostican por endoscopia, y también hay que tomar una muestra para descartar que asienten sobre un proceso maligno.

Hemorragia digestiva

También constituye una complicación frecuente que debe sospecharse, sobre todo cuando el paciente tiene anemia debida a la pérdida crónica de sangre. La hemorragia masiva por la boca es rara.

 
Actualizado: 08/09/2014

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