PUBLICIDAD

Aftas bucales
Las aftas bucales son dolorosas y resultan muy molestas porque, aunque no son contagiosas, sí suelen recurrir. Para prevenir estas pequeñas llagas lo mejor es evitar el estrés, alimentarse bien y cuidar la higiene bucal.
Escrito por Natalia Dudzinska Camarero, Bióloga
Revisado por Dr. Pablo Rivas, Especialista en medicina interna

Causas de las aftas bucales

Causas de las aftas bucales

La causa de las aftas bucales se desconoce, pero su aparición puede estar ligada a diversos factores de riesgo, como:

  • Predisposición genética: prácticamente en la mitad de los casos el paciente tiene algún pariente de primer grado que presenta esta misma afección. Los individuos cuyos progenitores (ambos) padecen el problema, tienen un 90% de probabilidades de sufrirlo.
  • Agresiones mecánicas: el simple hecho de morderse mientras se mastica la comida, o de recibir un rasguño durante un tratamiento dental o provocado por un diente dañado, e incluso un cepillado de los dientes agresivo o con un cepillo muy duro, pueden constituir un motivo para la aparición de un afta.
  • Problemas del sistema inmune: muchas veces una bajada de defensas (no necesariamente inmunosupresión permanente) a consecuencia de un catarro o de una situación de estrés, puede dar lugar a una lesión de este tipo.
  • Estrés, ansiedad, trastornos emocionales. Acontecimientos estresantes, tanto si son positivos como los preparativos de una boda o una mudanza deseada, como negativos como una situación de acoso escolar o laboral o un problema sentimental, pueden desencadenar la aparición de un afta.
  • Deficiencias alimentarias: principalmente las relacionadas con deficiencia en hierro, ácido fólico y vitamina B12.
  • Hormonas: las aftas son relativamente comunes en el caso de desequilibrios hormonales, y por eso afectan más a las mujeres, que con frecuencia las presentan antes o durante el periodo menstrual.
  • Alergias o intolerancias a ciertos alimentos.
  • Infecciones virales.
  • Medicamentos: el consumo de ciertos fármacos y el uso de algunos dentífricos y enjuagues bucales también se han asociado al desarrollo de aftas.
  • Reacciones inmunes frente a bacterias presentes en la flora bucal.

Diferencias con el herpes simple de tipo 1

En muchas ocasiones, las lesiones producidas por el virus del herpes simple son también referidas como aftas bucales, pero pueden apreciarse diferencias notables entre la lesión típicamente conocida como afta y el herpes labial. Este último suele localizarse alrededor de la boca, por fuera. En sus primeras etapas forma pequeñas ampollas rellenas de líquido, que posteriormente se romperán liberando su contenido. A medida que sana, irá secándose y formará una costra.

La calentura (nombre que recibe coloquialmente esta lesión) es dolorosa y produce picor. El virus del herpes simple, además, es contagioso y se transmite fácilmente por contacto físico con una persona infectada, o al entrar en contacto con utensilios contaminados (cubiertos, cepillos de dientes, toallas...).

Al igual que las aftas bucales, se trata de lesiones de poca gravedad que no requieren excesivas atenciones, y por lo general la herida desaparece por sí sola; además, en las farmacias se pueden encontrar diversos productos antivirales que disminuyen los síntomas.

Actualizado: 26 de Octubre de 2018

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD