A día de hoy está en discusión cuándo se debe realizar una densitometría ósea. No obstante, hay grupos de personas concretas en las que la densitometría parece ser una prueba beneficiosa para valorar la pérdida de densidad ósea, el riesgo de fractura o la respuesta al tratamiento médico. Algunas de ellos son:

  • Mujeres postmenopáusica con síntomas severos, sin tratamiento hormonal y con poco consumo de estrógenos (que se encuentran en la soja, por ejemplo).
  • Mujeres postmenopáusicas que fumen o hayan fumado a lo largo de su vida, ya que el tabaco acelera la pérdida de calcio en los huesos.
  • Hombres y mujeres con enfermedades que asocien pérdida ósea (mieloma múltiple, diabetes tipo 1, enfermedades renales o hepáticas…).
  • Personas mayores que tengan antecedentes en su familia de fractura de cadera o columna vertebral.
  • Personas que consuman medicamentos que provoquen pérdida de calcio en el hueso (corticoides, antiepilépticos, alcohol, etcétera).
  • Cualquier persona que padezca hiperparatiroidismo, una enfermedad donde la hormona paratiroidea está elevada y hace que los huesos liberen el calcio que tienen hacia la sangre.
  • Personas que hayan tenido una fractura en cualquier parte del cuerpo después de un golpe no muy fuerte, lo que nos hace sospechar que tienen los huesos demasiado frágiles.
  • Niños que padezcan enfermedades genéticas que afecten a la formación del hueso, como la osteogénesis imperfecta.

Creado: 9 de mayo de 2013

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