Para diagnosticar un cáncer de estómago se pueden seguir los siguientes puntos:

  • En la historia clínica se solicita información al paciente sobre los síntomas y posibles antecedentes familiares.
  • Datos obtenidos en laboratorio: en la analítica se suele observar anemia. También se puede detectar un marcador tumoral denominado CEA que, aunque no es específico del cáncer gástrico, puede ser un indicativo.
  • Estudio del jugo gástrico: en fases avanzadas suele haber falta de secreción ácida.
  • Radiología: se realizan exámenes de tránsito intestinal que permiten detectar masas.
  • Endoscopias: mediante gastroscopias se pueden evidenciar pólipos y otros tumores. Además, en el caso de tumores de pequeño tamaño, pueden extirparse durante la propia prueba. De hecho, esta es la mejor prueba para la detección de procesos expansivos en el tubo digestivo, pero se recomienda primero una radiografía por resultar menos invasiva.
  • Biopsia: la muestra también se toma por endoscopia y permite comprobar cuál es el tipo exacto de tumor al que nos enfrentamos.

Creado: 6 de octubre de 2011

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