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Salud al día
Rosácea
La rosácea es una enfermedad cutánea sin causa conocida, caracterizada por el enrojecimiento de las mejillas del paciente y la aparición de pequeñas pústulas, lo que suele afectar a la vida social del afectado.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Prevención de la rosácea

Prevención de la rosácea

La rosácea no es una enfermedad que se pueda prevenir, del mismo modo que tampoco se puede eliminar completamente. Aparece por primera vez y desaparece completamente por causas no del todo conocidas, y suele durar varios años. Durante ese tiempo hasta la mitad de los casos cursa en brotes con empeoramientos puntuales. Estos brotes sí se pueden prevenir con medidas generales y la higiene adecuada que ayudan a hacer más llevadera la enfermedad y evitar recaídas.

Algunas de estas medidas para prevenir los brotes de rosácea son:

  • Identificar los desencadenantes: a cada persona le afectan más o menos ciertos factores desencadenantes. Los más frecuentes son el calor, el ejercicio físico, beber alcohol, comer comida picante o caliente, y la exposición solar. Saber cuáles te afectan más puede ayudar a evitarlos y a prever un brote de rosácea.
  • Iniciar un tratamiento precoz: si la rosácea se abandona a su evolución natural es mucho más difícil controlarla después. Lo ideal es acudir al dermatólogo ante la presencia de síntomas y una vez diagnosticada conocer qué tratamientos deben utilizarse cuando aparecen los brotes.
  • Hidratación cutánea: se debe aplicar cremas hidratantes a la piel de forma cotidiana. Eso favorece la integridad de la barrera cutánea y evita que le afecten las agresiones externas.
  • Evitar productos irritantes: lociones de limpiado ácidas o demasiado secantes pueden desencadenar un brote de rosácea. También se deben evitar los productos exfoliantes faciales.
  • Utilizar crema fotoprotectora: la fotoprotección con factor 50 que cubra además los rayos UVA es esencial para que la enfermedad se mantenga controlada.
  • Buscar el maquillaje adecuado: el enrojecimiento facial puede persistir a pesar del control de la enfermedad, para disimularlo existen maquillajes específicos que camuflan las rojeces gracias a sus tonos verdosos.
  • Usar champús y geles suaves: de este modo la piel no se irrita con tanta frecuencia, y tampoco los ojos, que suelen ser muy sensibles a la caída de champú en la ducha.

Actualizado: 29 de Diciembre de 2016

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