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La prevención de las fístulas anales implica la prevención de todos aquellos factores que pueden desencadenarlas:

  • Fisuras. En los adultos es común que se hagan fisuras a causa del estreñimiento o diarreas prolongadas. Es importante llevar una dieta equilibrada, rica en fibra, que asegure un adecuado tránsito intestinal, y evitar alimentos que puedan causar irritación.
  • En los bebés también es común la aparición de fisuras y abscesos perianales. Para prevenirlos es recomendable cambiar a menudo los pañales y limpiar le adecuadamente.

Además deben tenerse en cuenta medidas habituales como:

  • Limpiar tras la defecación con materiales suaves o agua.
  • Evitar el sedentarismo; la actividad física fortalece el sistema inmune.
  • Emplear medidas profilácticas a la hora de mantener relaciones sexuales.

Es importante consultar cuando se perciba dolor anal y manchado de la ropa interior o de material no fecal con mal olor, para evitar que si se trata de abscesos, estos evolucionen a la formación de la fístula.

Además de estas medidas básicas, se puede probar con algunas prácticas homeopáticas, no como tratamiento, pero sí como prevención o como una forma de adquirir hábitos más saludables, con el fin de evitar la reaparición de lesiones ya tratadas. En lo referente a la alimentación existen por ejemplo ciertos alimentos a los que se les atribuyen propiedades antiinflamatorias (jengibre, cúrcuma, vegetales y frutas), los productos refinados como el azúcar, los fritos y otros alimentos procesados tienen el efecto contrario, por tanto, puede ser beneficioso reducir su consumo.

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