El diafragma se puede encontrar debilitado por un gran número de condiciones, patologías o circunstancias. A los factores genéticos ya comentados, se pueden añadir las siguientes causas de la hernia de hiato:

  • Envejecimiento: A medida que envejecemos, el músculo diafragmático puede volverse algo más débil, posibilitando la protusión del estómago. Esto explica su alta incidencia a medida que se envejece, por la pérdida de tono de los ligamentos que rodean el hiato esofágico y la debilidad de la musculatura diafragmática.
  • Tos crónica: debido al esfuerzo constante que supone la acción de toser para la cavidad torácica (no olvidemos que el diafragma está muy relacionado con los pulmones).
  • Estreñimiento: las personas propensas a sufrir estreñimiento realizan esfuerzos continuos a la hora de defecar, y esta presión en la cavidad abdominal puede repercutir en el deslizamiento de la parte superior del estómago.
  • Obesidad: un aumento del volumen abdominal puede producir presión sobre los órganos del abdomen, el estómago entre ellos, y forzar el paso a través del hiato. En general, cualquier circunstancia que aumente de manera crónica y repetida la presión intraabdominal puede generar una hernia de hiato. Sucede también en circunstancias como el embarazo.
  • Levantar objetos muy pesados.
  • Estrés.
  • Tabaquismo: el consumo de tabaco parece estar asociado a la aparición de la hernia de hiato. Tanto el tabaco como el alcohol, además pueden favorecer los síntomas de reflujo asociados a la hernia por la acción que realizan sobre el esfínter esofágico, relajándolo de manera anómala.
  • Cirugías: las operaciones de estómago y algunas de esófago pueden dañar el diafragma y contribuir a debilitar o ampliar la zona hiatal. Este hecho está más relacionado con las hernias paraesofágicas. 

Creado: 3 de marzo de 2011

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