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Una prueba predice la eficacia de la quimioterapia en cáncer de mama

Una prueba de imagen puede predecir la respuesta a la quimioterapia en pacientes con cáncer de mama tras dos semanas de tratamiento, lo que permite cambiar la terapia si no surte el efecto deseado.
Escrito por: Eva Salabert

26/02/2018

Prueba cáncer de mama

La nueva técnica obtiene las imágenes en menos de diez minutos y la luz que emite es menos dañina.

Actualmente no existe ninguna forma de averiguar si la quimioterapia está funcionando en las primeras etapas del tratamiento del cáncer de mama, sin embargo, un equipo de científicos del Centro Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York (Estados Unidos) han desarrollado una prueba de imagen, que se basa en la emisión de luz infrarroja cercana, que puede predecir la respuesta frente a la quimioterapia de las pacientes afectadas por esta enfermedad tras solo dos semanas de tratamiento.

Los medicamentos quimioterápicos no solo eliminan las células cancerosas, sino que también afectan a los vasos sanguíneos que riegan los tumores, y los autores del trabajo creen que observar los cambios que se producen en la vasculatura tumoral puede indicar si la terapia resulta efectiva o no. Esto permitiría identificar rápidamente a las pacientes que no se benefician del tratamiento y cambiar cuanto antes la estrategia terapéutica para reducir así el riesgo de que la neoplasia continuara su progreso.

Al cabo de dos semanas, la tasa de flujo sanguíneo determina cuáles son las pacientes que responderán a la quimioterapia, con una precisión del 92,3%

La nueva prueba, que ha mostrado su eficacia en un estudio realizado con 34 pacientes diagnosticadas de cáncer de mama agresivo, es un 'sistema tomográfico óptico dinámico' que produce imágenes tridimensionales de las dos mamas simultáneamente, de forma que se puede observar el flujo sanguíneo en las mamas, las modificaciones en la vasculatura, y cómo la sangre interactúa con el tumor.

Una técnica segura y poco invasiva

Los resultados mostraron que, al cabo de dos semanas, la tasa de flujo sanguíneo determina cuáles son las pacientes que responderán a la quimioterapia, con una precisión del 92,3%, mientras que la concentración de sangre en el interior del tumor en ese mismo periodo de tiempo permite identificar a aquellas que no responderán, con una seguridad del 90,5%.

Andreas Hielscher, codirector del trabajo, ha explicado que a través de las imágenes se pueden diferenciar los tejidos malignos de los sanos, y comprobar cómo está respondiendo el tumor frente a la quimioterapia, antes de lo que se podría lograr empleando las técnicas de imagen disponibles hasta ahora.

Así, la irradiación de los rayos X es perjudicial y no es posible usar este método para seguir el tratamiento, porque las pruebas se deben repetir cada dos o tres semanas, y la resonancia magnética (RM) es cara y se tarda entre 30 y 90 minutos en completar, mientras que la nueva técnica obtiene las imágenes en menos de diez minutos, y la luz que emite es menos dañina y se puede usar con más frecuencia que la RM. Además, no es necesario comprimir las mamas, por lo que es menos invasiva que la mamografía.

Si los buenos resultados se confirman en un nuevo estudio que se pondrá en marcha en breve, está previsto que la prueba se comercialice en un periodo de entre tres y cinco años y, como ha declarado la otra directora de la investigación, Dawn Hershman, su uso en la práctica clínica contribuirá a personalizar el tratamiento del cáncer de mama de acuerdo a las necesidades de cada paciente.

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