Los síntomas de la eyaculación precoz definen este trastorno y van a ser la clave para llegar al diagnóstico certero por parte del especialista:

El varón percibirá la incapacidad para controlar la expulsión del líquido seminal antes de cumplirse un minuto en la penetración. Esto, según cada tipo de eyaculación precoz –como se ha descrito anteriormente–, se constatará esporádicamente o en todas las relaciones sexuales del individuo. En algún caso, la duración será superior a este minuto, pero la satisfacción personal no será adecuada, por lo que el afectado consultará a su médico siendo considerado como disfunción eyaculatoria prematura, y no una verdadera eyaculación precoz.

Otro síntoma de eyaculación precoz que va a acompañar a los que sufran este trastorno sexual será la ansiedad que genere la incapacidad de controlar adecuadamente la eyaculación. Esta ansiedad no solo la sufrirá el varón, sino que puede secundariamente generar la misma sensación en la pareja. Es probable que este síntoma llegue a generar una situación de estrés emocional en ambos y que pueda desembocar en una evitación del acto sexual por uno de los miembros de la pareja o por los dos. La sensación de culpa, frustración y vergüenza suelen ir de la mano en esta situación. En este contexto, la capacidad de disfrutar de la relación sexual se ve claramente disminuida.

En algunos casos, la eyaculación precoz se acompaña de disfunción eréctil, y en estas situaciones otro de los síntomas será la incapacidad para mantener la rigidez suficiente del pene como para mantener un acto sexual con penetración.

Creado: 14 de marzo de 2016

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