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Fiebre amarilla
También conocida como la enfermedad del vómito negro o plaga americana, la fiebre amarilla es una patología viral transmitida por la picadura de un mosquito, que cursa con ictericia y fiebre, a veces con hemorragias.
Escrito por Marta Talise, Licenciada en medicina y análisis clínico
Revisado por Dr. Pablo Rivas, Especialista en medicina interna

Síntomas de la fiebre amarilla

Síntomas de la fiebre amarilla

La fiebre amarilla debe su nombre a dos de los síntomas más frecuentes de la enfermedad: la fiebre y la coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia). Algunos casos son asintomáticos, mientras que en otras personas, tras sufrir la picadura del mosquito, suele existir un período de incubación de entre tres y seis días hasta que los síntomas se manifiestan. La infección puede presentarse de dos maneras:

En la mayoría de los pacientes la fiebre amarilla puede pasar desapercibida, ya que los síntomas que experimentan –y que duran tres o cuatro días y se suelen resolver de manera espontánea– son similares a los de un síndrome gripal:

  • Fiebre.
  • Dolores musculares (sobre todo de espalda).
  • Dolor de cabeza.
  • Congestión nasal.
  • Pérdida de apetito.
  • Náuseas o vómitos.

El otro tipo de manifestación de la fiebre amarilla, mucho más agresiva, lo presentan entre el 15% y el 25% de los pacientes a las 24-48 horas de la remisión de la primera fase, y recibe el nombre de fiebre hemorrágica. Además de fiebre, escalofríos, cefalea y dolores musculares, la fiebre hemorrágica se caracteriza por:

  • Hemorragias internas, y también sagrados nasales, orales u oculares.
  • Vómitos de sangre coagulada y de color negro (hematemesis).
  • Fiebre muy alta.
  • Orina de color oscuro.
  • Dolor abdominal con vómitos.
  • Daño de órganos vitales como el hígado, causando su inflamación, lo que produce un aumento de la bilirrubina que se deposita en la piel y mucosas, un fenómeno que se conoce como ictericia o coloración amarillenta.
  • Fallo renal. Los riñones comienzan a fallar, disminuyendo la eliminación de sustancias tóxicas a través de la orina, y finalmente se produce un shock o colapso del sistema circulatorio.

Según estimaciones de la OMS el 50% de los pacientes que llegan a esta fase de la enfermedad fallece en un plazo de siete a diez días, mientras que el otro 50% logra recuperarse.

Actualizado: 27 de Marzo de 2018

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